martes, 26 de abril de 2016

SUPERAR LA ANSIEDAD

Los ataques de pánico aparecen ante una crisis de ansiedad generada a su vez por un agente interno o externo a nosotros que no somos capaces de identificar, pero que nos hace sentir un miedo profundo a que se vuelva recurrente. El solo pensamiento de volver a sentir esas sensaciones nos genera más angustia y por tanto vuelve la ansiedad. Podríamos decir que es "miedo al propio miedo".




Si alguna vez has tenido un ataque de pánico o crisis de ansiedad o conoces a alguien que los sufra, reconocerás estas frases que con gran suplicio se repiten:
  • Antes no tenía miedo. Pero ahora tengo miedo de todo
  • Nunca salgo de casa y si lo hago, siempre es acompañado/a por miedo a sentirme mal
  • Me estoy volviendo loco/a. Esta sensación me supera. Ya no soy yo.
  • Siento taquicardia, dolor en el estómago y pecho, me falta el aire...
  • Cuando salgo a la calle me mareo, tengo miedo de todo y todos y parece que voy a perder el conocimiento 
  • He llegado a tener temblores y convulsiones 
  • A veces creo que me voy a morir 
  • Tengo miedo de no superar esto nunca. Así no quiero vivir.
El mismo miedo a que esto ocurra hace que la persona se ponga en alerta e intente huir de las sensaciones que ese miedo provoca. Al estar en alerta constante, está activando la respuesta de estrés y al sistema nervioso que a su vez, responderá con ansiedad. Al percibir este síntoma, la persona intenta huir de ella generando un ataque de pánico. Como vemos, es la pescadilla que se muerde la cola.
Cuando sentimos manifestaciones físicas negativas nos angustiamos y tendemos a combatirlas, lo que provoca que tensemos el cuerpo, retengamos respiración y en nuestro afán por controlar esta situación, nos decimos cosas como: "tengo que tranquilizarme", "debo estar relajado/a"... Pero todas estas estrategias no sirven de nada sino para  hacernos sentir todavía peor; pues el cuerpo alerta al cerebro con señales de emergencia y peligro y este responde  más ferozmente con mayor tensión y privación de oxígeno.



¿CÓMO PODEMOS SOLUCIONARLO?. ¿CÓMO DEBERÍAMOS REACCIONAR PARA QUE ESTA SITUACIÓN NO NOS SUPERE Y SE APODERE DE NOSOTR@S?
Nunca nadie nos ha enseñado que existe una estrategia mucho más eficaz. Consiste en LA ESTRATEGIA DE  LA AUTOACEPTACIÓN:
En vez de intentar huir de la sensación de angustia o ansiedad. En vez de intentar rechazar esa opresión del pecho (puesto que sabes que no se trata de un ataque al corazón); intenta aceptarlo.




Empieza reconociendo esos sentimientos. Di: "tengo miedo de estas palpitaciones que noto" "tengo miedo de esta opresión en el pecho" y entonces, respira profundamente, larga y lentamente. Concéntrate en eso, en respirar lento y suave intentando relajar tu cuerpo con cada expiración. Durante unos minutos te resultará difícil, pero obsérvalo desde fuera, como si fueses un espectador. Sin identificarte con ella. Continua afirmando lo que sientes y respirando conscientemente y poco a poco notarás como te relajas.
Recuerda que siempre seremos más fuertes si conocemos la manera de afrontar la realidad con estrategias  efectivas. 
No podemos deshacernos de nuestras sensaciones huyendo o gritándonos y reprochándonos. Somos más fuertes que cualquier cosa sentida aisladamente. 
Con este sistema aprenderás a trascender esos sentimientos y poco a poco podrás eliminarlas. 


La Aceptación Plena y Sincera,
Elimina las Emociones Negativas


La ténica de autoaceptación permite conseguir este objetivo. Consiste en NO combatir con la angustia, sino en sumergirte en ella... ACEPTARLA.

Al principio será difícil, pero si perseveras lo habrás conseguido... 
NO EXIJAS... ACEPTA

Publicado por: Luz Plena, Educadora Social