lunes, 16 de mayo de 2016

TU VOZ INTERIOR: Elige la Paz En Cada Momento

Existe un lugar donde es posible estar en paz independientemente del caos exterior. Ese lugar es nuestro Ser. Es el espacio más profundo dentro de nosotros  donde no existe ni el pasado, ni el futuro: sólo el eterno presente.
En el acelerado ritmo de la sociedad en que  vivimos, alentados por el ritmo vertiginoso de las ciudades, la información caótica  de las comunicaciones, la irrupción por lo general de “malas noticias” y de la volatilidad de muchos vínculos y valores que, en el momento parecen duraderos, aunque pueden desaparecer en sólo segundos, quizás es bueno preguntarse: ¿cómo lograr mi paz interior pese a todo lo que ocurre alrededor?  


La paz es un proceso activo. Dista mucho de estar sentado esperando que Dios (La Luz, el Ser Superior, la Conciencia Divina, mi abuelo que me acompaña, mi padre que me guía desde el cielo y cualquier otro acompañante que queramos tener en el camino) nos ilumine mágicamente, nos marque el camino y nos diga, con voz profunda y resonante: “Ve por aquí… este es el camino”
Sin embargo, esa voz somos nosotros mismos. ¿De qué herramientas disponemos? De nuestra intuición, la introspección, el silencio, el no-juicio hacia las situaciones que me desafían, nos llevarán  hacia el resultado. Un resultado incierto, en verdad, aunque  es el más indicado en el proceso de crecimiento, aprendizaje y desarrollo personal.

La paz interior podemos alimentarla y construirla exclusivamente desde adentro hacia fuera.
A veces se manifestará como una profunda respiración que llena nuestra capacidad al máximo; y nos hace ver todo con más claridad, con colores brillantes y en aumento. Y en esa mirada, puede estar la respuesta que anhelamos. 
Otras, se produce mediante la sintonía de nuestro  Ser con el fluir natural de las cosas, sin forzarlas, y entregándonos a lo que se va presentando a lo largo del camino. Entendiendo el  “rendirnos”,  no como una forma de  claudicar ni dejar de tener una actitud proactiva y positiva de los acontecimientos. Significa recobrar esa sensación que tenemos por ejemplo; cuando estamos cansados tras  un día agotador, llegamos a casa, y, simplemente, nos tiramos en la cama para dormir una siesta.  ¿Reconoces ese instante de calma y de absoluta conexión íntima con nosotros mismos?


¿Has visto la paz de una mascota cuando se te acerca para darte cariño sin pedir demasiado a cambio? ¿Has podido descubrir la paz observando detenidamente una puesta de sol? ¿Pudiste experimentar ciertas revelaciones o respuestas que buscabas de la forma más casual, por ejemplo, al escuchar sin querer una conversación de desconocidos que, justo, dijeron las frases apropiadas para tu momento de vida? Así funciona.
Quizás podamos experimentar que sólo podemos estar sintonizados en esa energía cuando limpiemos las barreras que nos separan de nuestro propio Ser, de nuestro Yo Interno más profundo, sabio y verdadero. Cuando dejamos de lado las ilusiones o espejismos del mundo  y seguimos andando, paso a paso, con la certeza de estar en el camino que es el apropiado para nosotros, se produce ese estado interno, en movimiento, que podemos sentir como la paz. Recuerda que la paz está alejada del proceso mental: cuanto más cargamos la mente de pensamientos innecesarios, quejas, desidias, autocríticas y críticas  hacia otros, chismes, justificaciones, insultos, maltratos etc.,  estaremos mejor preparados para vivir conectados la mayor parte de cada instante, enfocados en lo único y verdadero: nuestro propio Ser. El verdaderamente permanece, aún más allá de nuestra experiencia física en el mundo.

CLAVES PARA ALCANZAR LA PAZ INTERNA
  • Participa de manera activa en la paz.  Expresa palabras amables y todo aquello que fomente un círculo de virtud en las cosas más pequeñas, desde un saludo de buenos días, una sonrisa o  agradecer a cada instante y cualquier detalle
  • Observa. Simplemente, mira y observa, sin competir ni desafiar e involucrarte emocionalmente.
  • Transmite mensajes positivos.  Filtra siempre  la información que te llega, y deja pasar solamente aquella que te nutre a ti y a los demás. Evita los chismes.
  • Envía tu luz y buenas intenciones. Los pensamientos crean estados de conciencia, y éstos a su vez, realidades físicas. Así que proyecta ese pensamiento positivo todo el tiempo, hacia ti y las demás personas, tu país, el mundo, y cualquier situación que, desde tu perspectiva, necesite ser equilibrada.
  • Cuida tu cuerpo. Busca estar lo más relajado posible todo el tiempo. Este sencillo acto de reconocer el cuerpo y aflojarlo, libera no sólo tensiones sino también paradigmas y creencias que nos limitan.
  • Promueve el silencio. Deja de tapar los problemas con ruidos y sonidos. Practica el silencio y serás consciente de su poder.



  • Suelta todo aquello que te hace daño. Corta con aquellos hábitos tóxicos que sostienes. Con seguridad, después del día 21 de hacerlo consecutivamente, percibirás el mundo más brillante y hermoso. Te sorprenderás mirando aspectos cotidianos de tu día a día desde otra perspectiva y así también podrás ver la belleza en ti y en los demás.
  • Nunca intentes cambiar a otros. Todos somos seres únicos y especiales. Esa es la riqueza de la diversidad. Deja que cada uno viva su camino en este planeta como desee vivirlo y al ritmo que quiera vivirlo.
  • Sé libre y autodeterminado. Se exige mucha fortaleza para asumir la vida tal cual es. Fluye sin más objetivo que el de servir, hacerte bien y hacer el bien a otros. No importa el lugar donde te encuentres… siempre hay un momento de poder empezar el camino hacia tu transformación.






Publicado por: Luz Plena,  Educadora Social