domingo, 3 de julio de 2016

GESTIONAR EL ESTRÉS

La Organización  Mundial de la Salud ha catalogado el estrés como un problema de salud pública a nivel mundial, produciendo un sinfín de enfermedades, las más comunes como infarto, cáncer, neurosis, HTA, gastritis, problemas hormonales, problemas cardíacos, problemas dermatológicos como la psoriasis, úlceras digestivas, migrañas, problemas inmunológicos y más, en otras funciona como agravantes como es el caso de la diabetes mellitas, estreñimiento, problemas renales, descontrol hormonal, alteración del periodo menstrual, disfunción eréctil, problemas inmunológicos y una larga lista de patologías.
¿CÓMO PODEMOS GESTIONAR EL ESTRÉS?
Dejando de lado la raíz principal del problema como es el manejo adecuado de las emociones; es importante adquirir una autodisciplina.  Entrenarnos en la observación y la comprensión de nosotros mismos nos permitirá manejar eficazmente la ansiedad y angustia y mejorar considerablemente nuestra calidad de vida.
Debemos comprender que el estrés no siempre es negativo, aparte de prepararnos para la lucha o la huida, en la vida cotidiana un poco de estrés nos dispone para la acción (llegar a tiempo a una cita, estudiar para un examen, estar preparados para situaciones difíciles y para dar lo mejor de nosotros en otras).
No obstante, es cierto que cada vez llevamos una vida más ajetreada y que son muchas las personas que padecen de estrés crónico. 
El estrés podemos prevenirlo, ahora bien, es preciso realizar una terapia integral con todas las técnicas, o la mayoría de ellas, para que el efecto sea más rápido y eficaz. No existe por el momento una medicina que nos sirva para reducir el estrés permanente, ni natural ni química. 
Ofrecemos a continuación cuatro consejos para prevenir y/o eliminar  el estrés:

Maneras de Eliminar el Estrés Permanente

1. HACER DEPORTE CON REGULARIDAD


Así es. Muchas personas creen que para eliminar el estrés tienen que dormir una semana seguida y eso no es así. En realidad, una de las mejores formas que tenemos a disposición para quitarnos el exceso de estrés es haciendo ejercicio. Sí, ya sabemos que no tendrás muchas ganas de ponerte a andar en bicicleta, apuntarte a un gimnasio o trotar en el parque, pero es justo y necesario.
Con el ejercicio te cansarás más, pero también liberarás endorfinas, la llamada “hormona de la felicidad”. Además, como vas a estar agotado/a por la actividad física, por las noches dormirás plácidamente, dejando de lado el insomnio. No importa qué disciplina elijas, puede ser una moderada (andar, nadar…) o una de alto rendimiento. Verás que al regresar a casa después de una clase o sesión de ejercicio te sentirás más renovado.

2. REIR CUANTO MÁS MEJOR



Otra vez tenemos que nombrar a la hormona de la felicidad. Al reír a carcajadas (no vale solo una sonrisa de compromiso), te sentirás mucho mejor y podrás disfrutar de muchos beneficios como un mejor ritmo cardíaco, mayor irrigación sanguínea, función pulmonar, etc.
Tu piel también empezará a lucir más luminosa, renovarás energías y te sentirás como nuevo. Prueba a ver una película divertida, escuchar chistes con los amigos o jugar a las cosquillas con tus hijos. El estrés empezará a reducirse como por arte de magia.

3. ALIMENTACIÓN SALUDABLE

Se dice que “somos lo que comemos”. Los alimentos con harina blanca, los edulcorantes artificiales, la comida rápida, los refrescos, los dulces y los fritos no ayudan para nada a mejorar la situación. Deberíamos evitar toda esta comida que hemos nombrado y, en lo posible, eliminarla de la dieta diaria.
Elige las frutas en lugar de los postres muy azucarados y los vegetales antes que las hamburguesas o las pizzas. Prefiere el agua antes que los refrescos, las infusiones de hierbas al café y los cereales integrales mejor que los refinados. A su vez, está comprobado que consumir semillas de quinoa, trigo y mijo nos ayuda a mantener estables los niveles de azúcar en sangre, algo que también puede desequilibrar el estrés.
Los alimentos refinados, procesados y precocinados pueden causar problemas como: Inflamación, sobrepeso, colesterol, problemas cardíacos, acné, presión arterial elevada, retención de líquidos.

4. DESCONECTAR DE LAS TECNOLOGÍAS




No podemos estar “enchufados” las 24 horas del día, ni tampoco sobreestimulados con todos los dispositivos que nos rodean. No hace falta irse a una isla desierta durante un año para desconectarse.
Podemos, por ejemplo, dejar el móvil en otra habitación mientras comemos o dormimos, no mirar televisión antes de dormir, evitar el uso de los videojuegos o del ordenador un rato antes de ir a la cama, no usar Internet cuando estamos de vacaciones y dejar los problemas laborales en la oficina.
Tómate el tiempo que precisas para hacer lo que te gusta y motiva como leer, hacer deporte, jugar con tus hijos, una cena con los amigos, ir al cine o al campo a disfrutar y llenarte de la energía  de la naturaleza.