lunes, 7 de noviembre de 2016

Cultiva la Generosidad con Inteligencia

Ser generoso es un concepto muy amplio abarca muchas cosas, tanto es generoso  el que invierte en obras de caridad, como ser generoso es escuchar al amigo en sus  cosas buenas y malas, generosidad es llevar un vaso de agua a cualquier miembro de la familia, generosidad es pensar y actuar hacia los demás, hacia fuera, no hacia adentro.


La generosidad es la ayuda mutua que debe existir entre las personas, no porque se les conozca o sean nuestros amigos, simplemente porque todos tenemos el deber de ayudar al prójimo y el derecho a recibir la ayuda de nuestros semejantes.



La generosidad es un concepto que poco a poco se ha ido perdiendo porque en esta sociedad creemos que cuando alguien nos da algo por nada, es que hay una intención  por detrás, pero todo lo bueno que hay en la vida de los humanos es fruto de la entrega generosa de alguien.

Cuando se entrega lo que solo uno puede dar y que no puede comprarse en ningún sitio, es cuando entendemos y vivimos la generosidad en su más profundo sentido: la entrega de si mismo.

Una persona generosa experimenta gusto y placer en compartir con los demás todo lo que tiene sin afectar la satisfacción de sus propias necesidades. Este valor puede expresarse de forma material, mediante bienes u objetos. Pero existen muchas más formas de vivirlo: ayudar con una tarea o un consejo, compartir las propias habilidades, atributos y conocimientos. 

Sólo quien se siente rico por dentro y considera que se encuentra en la abundancia es capaz de dar con alegría. En general se trata de dar sin afectar el propio bienestar, pero han existido casos de personas que arriesgan su propia vida para ayudar o prestar un servicio a los demás.

Al reflexionar sobre esta virtud, encontramos que la vida del ser humano está llena de oportunidades para servir y hacer un bien al prójimo. 

Una persona generosa se distingue por:
  • La disposición natural e incondicional que tiene para ayudar a los demás sin hacer distinciones.
  • Resolver las situaciones que afectan a las personas en la medida de sus posibilidades, o buscar los medios para lograrlo.
  • La discreción y sencillez con la que actúa, apareciendo y desapareciendo en el momento oportuno.
Ser generoso es algo que muchas veces requiere un esfuerzo extraordinario. 



Para vivir mejor esta virtud en lo pequeño y cotidiano, es de gran utilidad poner en práctica las siguientes medidas:



  • Procura sonreír siempre. A pesar de tu estado de ánimo y aún en las situaciones poco favorables para ti o para los demás.
  • Se accesible en tus gustos personales, permite a los demás que elijan la película, lugar de diversión, pasatiempos, la hora y punto de reunión.
  • Aprende a ceder la palabra, el paso, el lugar; además de ser un acto de generosidad denota educación y cortesía.
  • Cumple con tus obligaciones a pesar del cansancio y siempre con optimismo, buscando el beneficio ajeno.
  • Usa tus habilidades y conocimientos para ayudar a los demás.
  • Atiende a toda persona que busca tu consejo o apoyo. Por más antipática o insignificante que te parezca, considera en ti a la persona adecuada para resolver su situación.
  • Cuando te hayas comprometido en alguna actividad o al atender a una persona, no demuestres prisa, cansancio, fastidio o impaciencia; si es necesario discúlpate y ofrece otro momento para continuar.
  • No olvides ser sencillo, haz todo discretamente sin anunciarlo o esperando felicitaciones.