domingo, 11 de diciembre de 2016

Cómo Amarse a si Mismo

Amarse a uno mismo/a es una necesidad tan básica como el aire para respirar, pues sin cimientos no se puede construir el edificio.
Si no te han enseñado a hacerlo a lo largo del proceso de educación que has recibido puedes  aprenderlo ya de adulto por tu propia cuenta. A veces, no sólo no nos enseñan a querernos a nosotros mismos, sino todo lo contrario; nos  han hecho creer que hacerlo es malo, que es un acto de egoísmo, vanidad y narcisismo y solemos esperar que los demás nos amen para dejar de sentirnos incompletos e insatisfechos.


Amarse a uno mismo no tiene nada que ver con sentimentalismos sino con los pensamientos, palabras, actitudes y comportamientos que nos profesamos a nosotros mismos. Así, amarnos es sinónimo de escucharnos, atendernos, aceptarnos, respetarnos, valorarnos y, en definitiva, ser amables con nosotros en cada momento y frente a cualquier situación.

El primer paso para amarnos consiste en conocernos, comprendiendo cómo funcionamos para diferenciar lo que deseamos de lo que verdaderamente necesitamos para ser felices.

"No hay amor suficiente capaz de llenar el vacío de una persona que no se ama a sí misma"
(Irene Orce)



Amarse a uno mismo también consiste en sanar las heridas emocionales derivadas de nuestros conflictos internos. Dado que somos especialistas en huir del dolor, al llegar a la edad adulta solemos tapar y protegernos de dichas heridas tras una máscara del agrado de los demás. Y de tanto llevarla puesta, corremos el riesgo de olvidarnos quiénes éramos antes de ponérnosla. Así, para poder ir pelando las capas de la cebolla que nos separan de nuestra verdadera esencia, es muy recomendable adentrarnos en la meditación.

Cuando tomamos el compromiso de amarnos, lo que en verdad estamos asumiendo es la responsabilidad de crear en nuestro interior los resultados de bienestar que antes solíamos delegar en factores externos. Y esto pasa por cuidar nuestro cuerpo y nuestra alimentación. Al llevar un estilo de vida coherente y equilibrado podemos enfrentarnos al mayor reto de todos: recuperar el control sobre nuestra mente.




¿Cómo se hace? ¿Cómo puedo empezar a quererme y respetarme?

  • Piensa bien de ti mismo/a todo el tiempo
  • Actúa con responsabilidad
  • Habla bien de ti mismo/a. Te vas a sorprender si paras a observarte y empiezas a ser consciente de cómo sueles hablar de ti: “soy un pato, un inútil, incapaz, soy un desastre, me queda fatal, estoy feísimo/a, etc, etc, etc”. Procura a partir de ahora  no pronunciar ni una sola palabra negativa referida a tu persona. El impacto que  estas frases tendrán en tu inconsciente es mucho mayor del que puedas imaginar.
  • Respeta  y ama tu cuerpo.
  • Lucha por tu bienestar, por tus metas y objetivos, no te rindas jamás, nunca bajes los brazos.
  • Selecciona cuidadosamente lo que es positivo para ti, en tus actividades, tus relaciones, etc. 
  • Trátate tan bien como tratarías a la persona más maravillosa y que más amas y respetes  del mundo.
  • Cree en ti mismo/a, apóyate, date más y más oportunidades.



  • Se comprensivo/a y compasivo/a,  paciente  y magnánimo contigo mismo/a. Perdónate cuando cometas errores, se transigente y anímate, felicítate generosamente cuando las cosas te salgan bien.
  • Una vez que consigas amar a tu Ser,  estarás preparado/a para hacerlo igual con  todos  los demás.
Haz el intento: 
Apruébate, y observa lo qué pasa. 
Hace años que vienes criticándote y siendo duro/a contigo mismo/a. Y... 
¿Te ha servido de algo? 

Aprende a amarte… Nunca es tarde para empezar a darnos aquello que siempre hemos merecido...
Afirmación de merecimiento de L. Hay :



Fuente y lectura recomendada: “Qué sabes de ti” , Aurora Jechimer