martes, 16 de mayo de 2017

Cómo relajarse antes de un examen

Los días, horas y minutos anteriores a los exámenes suelen alterar considerablemente nuestros nervios; tanto que pueden llegar a causar verdaderos estragos a pesar de haberse preparado muy bien la materia de estudio.
Te ofrecemos unos "primeros auxilios" para que te puedan ayudar momentos antes de un exámen:

1. Cómete un plátano. Es un excelente alimento para el cerebro por su gran aporte de energia y tranquiliza el estómago revuelto. Por su gran contenido en hidratos de carbono es uno de los mejores aportes de energía vegetal. 



Diferentes estudios científicos han demostrado que los estudiantes que comen un plátano por la mañana, tienen más concentración y rinden más durante el día. Además, por su gran contenido en vitamina B, el plátano calma el sistema nervioso especialmente en momentos de estrés o ansiedad.



2. Respira profundamente. La técnica de respiración profunda es relajante y energizante. En el momento que comenzamos a respirar de manera calmada, consciente y constante; se envian mensajes a nuestro sistema nervioso para sentirnos mejor. En 5 minutos conseguirás relajarte con los siguientes pasos:
1. Sentado con la columna bien recta, colocamos los pies bien apoyados en el suelo y las rodillas bien centradas sobre el centro de los pies. A continuación colocamos las manos sobre nuestros muslos.
2. Cierra los ojos y respira de manera consciente, inhalando por el estómago y exhalando por la boca.
3. Lleva tu atención a las costillas, tu espalda y los laterales de tu cuerpo y siente como van relajando.
4. Siente como tus pulmones se llenan de energía que recorre todo tu cuerpo y poco a poco sentirás cómo vas relajando. Repite una y otra vez: "Me he preparado bien. Lo conseguiré" "No tengo motivos para sentir miedo"
En unos 3 o 4 minutos habrás conseguido sentirte tranquilo y podrás convertirlo en una práctica habitual en tu vida.


3. Cuando se trate de un exámen oral y sientas que las miradas se han fijado en tí; aprieta con fuerza los dedos de los pies, manten la tensión durante unos segundos y relaja después. Así conseguirás que la energia nerviosa se vaya poco a poco. Repítelo las veces que sea necesario.



4. Controla tu propio pulso. Como sabemos el corazón late más intensamente en momentos importantes que nos ponen nerviosos; pero podemos influir en nuestros latidos atrapando las señales del cuerpo y tranquilizándolo en cinco minutos. La técnica es la siguiente:




Junta las manos de manera que las yemas estén en contacto. Pulsa unas contra otras intermitentemente para modificar la presión y seas capaz de sentir el pulso en las yemas. Cuando lo sientas, inspira y expira lentamente poniendo incapié en la exalación. Tu pulso comenzará a latir de una manera consciente hasta que su velocidad descienda.


5. Golpea tu pecho como Tarzán. Con este gesto, aunque nos parezca algo "primitivo", conseguimos activar la glándula timo que a su vez, reacciona con la producción de células inmunológicas las cuales fortalecen nuestro organismo y psicológicamente nos infunde valor.
La glándula timo se encuentra situada debajo del esternón, cerca del corazón. Tambien puedes masajear la zona con trazos circulares o ligeros golpecitos con los dedos, si es que te resulta demasiado violento emular al mito de la jungla.