jueves, 2 de noviembre de 2017

Cómo Superar el Duelo


SUPERAR EL DUELO: Cuanto Más Apego Más Duele

Nacemos sin instrucción alguna para afrontar el sufrimiento. Generalmente, el dolor por la pérdida de un ser querido llega de repente en nuestras vidas para desestabilizarnos, para rompernos interiormente. Paulatinamente y tras mucho dolor, vamos recogiendo cada pieza para reconstruirnos de nuevo; y es ese proceso precisamente, el mayor aprendizaje que vamos a recibir en nuestra vida.





El duelo es algo que todos vamos a sufrir tarde o temprano. Nadie somos inmunes a la pérdida. Cuando hablamos de pérdida hacemos referencia no sólo a perder a un ser querido, sino también atravesar el duelo ante una ruptura afectiva, la pérdida de los hijos cuando vuelan de casa … todo ello de alguna manera, supone atravesar diferentes formas o niveles de duelo.
El problema es que ninguno de nosotros/as nos llevamos demasiado bien con el sufrimiento, no sabemos gestionarlo hasta el punto de que llega a desestabilizarnos completamente. Entonces, ¿Cómo podemos hacerlo? ¿Cuál es la fórmula mágica que nos haga inmunes o nos ayude a gestionar la separación, al vacío y ese hueco insondable ante la pérdida de esa mano que ya no nos sostiene?
Desgraciadamente, no la hay. Los expertos aseguran que cada persona debemos encontrar nuestra propia forma de enfrentar el duelo, donde encontrar alivio y la entereza necesaria para levantarnos de nuevo. Si te daremos dos consejos para poder asimilar y superar el duelo:



1. Acepta tu vulnerabilidad para superar el Duelo
La madurez emocional es aquella que sabe avanzar y abrirse camino por sus propias pérdidas, que ha aprendido del desapego y que a su vez, concibe las dificultades como una enseñanza de vida.
Quizás esto te resulte desalentador, lo sabemos. Lo cierto es, que podemos leer muchos artículos y libros sobre el duelo, podemos seguir las pautas de un psicólogo o especialista, lo que nuestros amigos o seres queridos nos dicen para alentarnos pero lo cierto es que, cualquier pérdida, sea cual sea el nivel, es un acto que cada cual debemos afrontar en solitario buscando nuestras propias herramientas para superarlo. Es una tarea individual que requiere tiempo y que demanda ante todo, comprender que no somos infalibles sino seres vulnerables a merced del ritmo de la vida.

Debemos asumir que nadie va a llorar por nosotros, que nadie va a reorganizar nuestros pensamientos y aliviar nuestro sufrimiento para quitarnos peso. Esto es de gran importancia para comenzar a andar en el camino de la superación del duelo.
Ser conscientes y aceptar nuestra propia vulnerabilidad será la llave para abrir la puerta en el proceso de superación del duelo; y es ahí, donde reside nuestra verdadera fortaleza.

Piensa por un momento en esto que te decimos: si nos resistimos, si nos negamos a reconocer que nos sentimos malheridos, que nuestra vida se acaba desestabilizar y que eso duele en el alma, nos quedaremos anclados en la fase de negación. ¿Sabes por qué? Pues porque no reconocer algo que existe y negarnos a sufrirlo y llorarlo es negarnos a adaptarnos a las circunstancias y por lo tanto negarnos a superarnos y evolucionar en el proceso de desarrollo personal y vital.
Reconocernos como seres vulnerables nos capacita para ser flexibles y seres adaptativos, porque el duelo, al fin y al cabo no es más que una respuesta adaptativa a la que se llega mediante el sufrimiento y el dolor.

 2. El duelo como arte de saber SOLTAR

Puede que definir el duelo como una forma de “arte” te cause cierto rechazo. Quizá sea porque las personas preferimos enfocar nuestra vida solamente hacia cosas agradables, llevaderas y positivas. Y eso es bueno, por supuesto, pero el placer de la vida lleva también implícito a su vez una factor de sufrimiento ante la que casi nadie somos inmunes.

No obstante, vamos a aclarar este aspecto. A la hora de hablar de duelo siempre pensamos en las pérdidas físicas. En la muerte. Sin embargo, como decíamos al principio de este artículo, también están los duelos afectivos o emocionales por ese amor al que hemos de renunciar o que nos abandona, e incluso por qué no, al simple acto de madurar como persona, de asumir nuevos valores, de abandonar determinados esquemas de pensamiento o creencias para desarrollar otras conforme a las circunstancias de vida.


Un proceso de crecimiento interior donde también superamos duelos personales y de identidad en ocasiones, bastante profundos. Sin duda, enriquecedor a la par que necesario. No obstante, son procesos que siempre implican ciertos miedos, porque todo cambio supone una pérdida implícita, e incluso sensación de soledad, de impotencia y vacío.




Hemos de ser conscientes de que la vida, no es un tranquilo paseo donde la felicidad está siempre garantizada. La vida en ocasiones duele, y debemos aceptar la frustración, la pérdida y cada uno de los duelos. Porque todos ellos, son caminos hacia una meta necesaria... Nuestra Sabiduría.