lunes, 27 de agosto de 2018

Origen emocional de las enfermedades circulatorias


La circulación sanguínea está vinculada al corazón, a la sangre y la respiración como símbolo de vida. La sangre pasa por todos los canales del cuerpo: arterias, arteriolas, venas, capilares... Estos canales son necesarios para la distribución del amor, de la alegría y de la vida en todo el cuerpo.






Cuando una persona tiene problemas circulatorios significa generalmente que le cuesta trabajo administrar bien su vida conforme a sus verdaderas necesidades.
Para el ser humano, vivir plenamente significa vivir las diferentes experiencias de su vida en la aceptación y la alegría. La persona que no puede gestionar su vida como relamente necesita vivirla suele ser aquella que dramatiza demasiado algunas situaciones, lo cual le impide tener una visión objetiva, global y equilibrada.
Se hace, como se suele decir vulgarmente, mala sangre; es decir, se preocupa por todo y por todos hasta olvidarse de ella misma y sus necesidades. Intenta priorizar las expectativas de los demás más que las suyas propias. Es una persona excesivamente emotiva que bloquea su sensibilidad.




Otra forma de bloquear su sensibilidad es tener mucha sangre fría, lo que hace de ella una persona impasible, que oculta sus sentimientos y emociones; por lo que la persona vive sin alegría debido a un profundo sentimiento de carencia y vacio.

Esta personas necesitan adaptarse incondicionalmente a sí misma; esta forma de amor incondicional será el elemento más importante para mejorar la calidad de su sangre.
Dada la importancia que la sangre tiene en tu cuerpo, indica la trascendencia de administrar bien tu vida viviéndola con alegría y aceptando lo que eres.
Este problema se presenta para recordarle a esta persona que es momento de que empiece a creer en sí misma de una manera diferente.

Eres mucho más de lo que crees. Toma conciencia de tu valor, de tus verdaderas necesidades y decídete a tomar las riendas de tu vida. En lugar de creer que no puedes hacer todo solo /a y esperar que los demás lo hagan; elabora una lista de todas tus habilidades, talentos, tus capacidades y de todo lo que has logrado hasta ahora. De esta manera comenzarás a escuchar de nuevo tus verdaderas necesidades y te darás cuenta de que eres la persona más importante de tu vida. Estás en este planeta para tu propia evolución y no para la de los demás.



Los trastornos de la circulación sanguínea se manifiestan primero en las manos y las piernas, en las partes más externas y activas de mi cuerpo, las que me dirigen en el universo.
Una mala circulación que afecta a mis piernas está vinculada a mi dirección emocional, a las emociones en las cuales puedo contar y que amo. Cuando están afectadas mis manos, es la expresión de mis emociones y un deseo de cesar lo que estoy haciendo. En ambos casos, se trata de una retracción en el plano interior, la retracción de la plena participación emocional a mi universo. Las diferentes aflicciones sanguíneas son la arteriosclerosis, la elevación del porcentaje de colesterol, la trombosis, etc.


Mírate a la cara en un espejo, observa tu actitud ante la vida y di a tí mismo/a:
Mi corazón es el centro del amor. Acepto irrigar mi sangre y su energía a cada parte de mi ser, cualquier sea su importancia, sin discriminación. La sangre representa mi vigor, mi placer de vivir y lo que soy actualmente en este Universo. Todas las dificultades circulatorias están vinculadas con la sangre y la totalidad de mí ser. Si vivo una situación difícil en el plano emocional o mental, la energía que anima mi ser se debilita. Esta debilidad de la sangre y de la circulación sanguínea significa que me retiro emocionalmente de una situación que me afecta porque no tengo bastante “energía” para ir hacia delante. Me protejo de mis emociones demasiado energéticas porque es doloroso sentirlas presentes hasta tal punto, que no dejo circular bastante amor en mi vida. Me juzgo severamente, estoy apenado/a, siento mucha tristeza interior. Mi alegría de vivir y mi buen humor disminuyen, mis ideas se vuelven confusas, tengo poca vida social, una vida insulsa carente de motivaciones. Tengo necesidad de hacer circular muchos proyectos, ideas, sensaciones. Sino, todo se congelará, se quedará estancado a causa de mis preocupaciones, mis penas, mi cansancio, mi ira; una sobre excitación o una obsesión que desequilibra la circulación sanguínea tendrá el mismo efecto. La falta de alegría me lleva pues a huir de mis responsabilidades. Tengo bloqueos que me hacen evitar ciertas situaciones. Es un modo de decir NO a la vida.
Por tanto: ¿No es la vida bastante extraordinaria como para aprovecharla plenamente? Abro mi corazón al amor, me asumo y me dejo guiar por la vida. Ella siempre sucede conforme a lo que es mejor para mí.