martes, 16 de enero de 2018

Como hacer de la espiritualidad tu práctica cotidiana

La espiritualidad es un aspecto fundamental del hombre. Hoy en día, en el mundo que vivimos, lleno de contradicciones, exigencias y estrés, la espiritualidad está tomando dimensiones cada vez más importantes, como una salida hacia la satisfacción y la tranquilidad, e incluso en algunos casos, para sobrevivir.

La espiritualidad es una auténtica e innegable sensación de saber, en el corazón y las entrañas, de que todos formamos parte de algo bueno que es más grande que nosotros mismos.
La práctica de la espiritualidad desarrolla la creatividad, ayuda a la toma de decisiones, al manejo del estrés, a mejorar las relaciones humanas y principalmente fortalece la salud. Es importante, simplemente, porque forma parte esencial de nuestra naturaleza.



Para hacer de la espiritualidad tu práctica cotidiana te aconsejamos estas diez prácticas:


  1. Practica periódicamente el control de la respiración a lo largo del día. Practica la respiración consciente, para conectarte con tu yo más grande, tu capacidad de inspirarte y tus principios más elevados. Haz unas cuantas respiraciones limpiadoras para expulsar la tensión y tus sensaciones corporales, alisar cualquier repliegue y centrar la mente. Suspira profundamente para sentir con mayor intensidad tus sensaciones y sentimientos. Haz cinco respiraciones jadeantes cuando necesites un poco de energía rápida. La práctica del Yoga te ayudará a conocer prácticas de respiración consciente.
  2. Medita un minuto unas cuantas veces al día, sobre todo cuando te sientas  nervioso/a o tenso/a. Siéntete en postura alerta pero relajada, con la cabeza erguida, y observa tu respiración sin controlarla, atento/a a la elevación y descenso del pecho cuando entra y sale el aire. Observa si logras abandonar tus pensamientos narrativos y sé simplemente un testigo imparcial de hechos, durante un minuto. Observa tus sensaciones corporales, los pensamientos que surjan y los sonidos que percibas a su alrededor, sin hacer nada aparte de observarlo todo.



  3. En caso de duda, ora pidiendo orientación. No es necesario que creas en Dios para orar. Te basta con creer en un poder superior que está dentro de tí, una fuente de sabiduría e integridad que pueda orientarte hacia tu verdad intuitiva.
  4. Pasa algún tiempo a solas, en contacto con la naturaleza, para madurar y simplemente ser. Mantén los sentidos despiertos y en el momento presente. Siéntete como una parte del Todo.
  5. Escribe una carta de afecto y gratitud a una persona a quien ames. Escribe  acerca de lo que más te gusta y aprecias de ella. Después léele la carta.
  6. Ayuda a una persona necesitada, con actos, más que con dinero. Haz de hermano/a mayor algún niño discapacitado; prepara algunas comidas para enfermos de Sida o ancianos; sirve a los que no tienen hogar; enseña a leer a un adulto; dá prioridad a dar solaz a cualquier persona que acuda a ti en busca de consuelo.
  7. Realiza actividades de voluntariado social. Con tu pareja o con un/a amigo/a, ofrécete a colaborar juntos como voluntarios en algún trabajo comunitario. Participe en un trabajo comunitario que se adapte a sus ideales.
  8. Comenta tus creencias espirituales con tu pareja o un/a amigo/a. Entre los temas que podéis comentar están: cuál es la finalidad de cada uno en su vida; qué le da más sentido a su vida actual; qué idea tienen de un poder superior; qué piensan de la muerte.
  9. Píensalo un poco y constrúyete una vida después de la muerte en la que pueda creer. Ve si estas nuevas convicciones te añaden potencia.
  10. Procura tomarte un tiempo cada día para disfrutar de las alegrías más sencillas de la vida y enriquecerte de ellas: un corazón cariñoso, una mente en paz y un cuerpo tranquilo y enérgico.