jueves, 21 de mayo de 2020

Ejercicios para trabajar el amor a uno mismo



Amarse a uno mismo/a es una necesidad tan básica como el aire para respirar, pues sin cimientos no se puede construir el edificio.
Si no te han enseñado a hacerlo a lo largo del proceso de educación que has recibido puedes  aprenderlo ya de adulto por tu propia cuenta. A veces, no sólo no nos enseñan a querernos a nosotros mismos, sino todo lo contrario; nos  han hecho creer que hacerlo es malo, que es un acto de egoísmo, vanidad y narcisismo y solemos esperar que los demás nos amen para dejar de sentirnos incompletos e insatisfechos.


Amarse a uno mismo no tiene nada que ver con sentimentalismos sino con los pensamientos, palabras, actitudes y comportamientos que nos profesamos a nosotros mismos. Así, amarnos es sinónimo de escucharnos, atendernos, aceptarnos, respetarnos, valorarnos y, en definitiva, ser amables con nosotros en cada momento y frente a cualquier situación.

El primer paso para amarnos consiste en conocernos, comprendiendo cómo funcionamos para diferenciar lo que deseamos de lo que verdaderamente necesitamos para ser felices.

"No hay amor suficiente capaz de llenar el vacío de una persona que no se ama a sí misma"(Irene Orce)



Amarse a uno mismo también consiste en sanar las heridas emocionales derivadas de nuestros conflictos internos. Dado que somos especialistas en huir del dolor, al llegar a la edad adulta solemos tapar y protegernos de dichas heridas tras una máscara del agrado de los demás. Y de tanto llevarla puesta, corremos el riesgo de olvidarnos quiénes éramos antes de ponérnosla. Así, para poder ir pelando las capas de la cebolla que nos separan de nuestra verdadera esencia, es muy recomendable adentrarnos en la meditación.




Cuando tomamos el compromiso de amarnos, lo que en verdad estamos asumiendo es la responsabilidad de crear en nuestro interior los resultados de bienestar que antes solíamos delegar en factores externos. Y esto pasa por cuidar nuestro cuerpo y nuestra alimentación. Al llevar un estilo de vida coherente y equilibrado podemos enfrentarnos al mayor reto de todos: recuperar el control sobre nuestra mente.





¿Cómo se hace? ¿Cómo puedo empezar a quererme y respetarme?


  • Piensa bien de ti mismo/a todo el tiempo
  • Actúa con responsabilidad
  • Habla bien de ti mismo/a. Te vas a sorprender si paras a observarte y empiezas a ser consciente de cómo sueles hablar de ti: “soy un pato, un inútil, incapaz, soy un desastre, me queda fatal, estoy feísimo/a, etc, etc, etc”. Procura a partir de ahora  no pronunciar ni una sola palabra negativa referida a tu persona. El impacto que  estas frases tendrán en tu inconsciente es mucho mayor del que puedas imaginar.
  • Respeta  y ama tu cuerpo.
  • Lucha por tu bienestar, por tus metas y objetivos, no te rindas jamás, nunca bajes los brazos.
  • Selecciona cuidadosamente lo que es positivo para ti, en tus actividades, tus relaciones, etc. 
  • Trátate tan bien como tratarías a la persona más maravillosa y que más amas y respetes  del mundo.
  • Cree en ti mismo/a, apóyate, date más y más oportunidades.
  • Se comprensivo/a y compasivo/a,  paciente  y magnánimo contigo mismo/a. Perdónate cuando cometas errores, se transigente y anímate, felicítate generosamente cuando las cosas te salgan bien.
  • Una vez que consigas amar a tu Ser,  estarás preparado/a para hacerlo igual con  todos  los demás.
  • Más ejercicios para trabajar el amor por uno mismo


Haz el intento: 
Aprúebate, y observa lo qué pasa. 
Hace años que vienes criticándote y siendo duro/a contigo mismo/a. Y... 
¿Te ha servido de algo? 

Aprende a amarte… Nunca es tarde para empezar a darnos aquello que siempre hemos merecido...

Afirmación de merecimiento de L. Hay :





Fuente y lectura recomendada: “Qué sabes de ti” , Aurora Jechimer 

Hazme llorar con la verdad para que no me destruyas con la mentira

Vivimos tiempos convulsos, tiempos donde abundan las promesas rotas y en el que las personas tratan la palabra con ligereza. Prometemos si ningún tipo de pudor  sabiendo que no lo vamos a cumplir. Prometemos una llamada o una comida  a un amigo aún sabiendo que no tendremos tiempo de hacerlo. 






Incluso nos engañamos a nosotros mismos diciéndonos: este año prometo que irá al gimnasio para cuidarme y estar más sano... Pero al final pasamos por alto todas esas promesas sin tener verdadera intención de hacer los profundos cambios vitales que se necesitan para lograr verdaderamente esos objetivos.




De esta manera vamos convirtiendo en hábito el decir cosas que en realidad no pensamos. Esto se convierte en un problema pues, cuando no mantenemos nuestra palabra, perdemos credibilidad y como consecuencia, rompemos los vínculos de confianza con las personas que nos rodean; lo que lleva a una serie de relaciones rotas.
Para desarrollar la práctica de la honradez, comienza por observar cuantas "no verdades" dices en una semana. A continuación, comprométete a ser completamente honrado/a durante los próximos siete días (con las personas que te rodean y contigo mismo/a).




RECUERDA...
  • CUANDO NO HACES LO CORRECTO, ALIMENTAS EN TÍ EL HÁBITO DE ACTUAR  INCORRECTAMENTE.
  • CUANDO NO DICES LA VERDAD, ALIMENTAS  EN TÍ EL HÁBITO DE MENTIR
Se una persona de palabra, practica la honradez... habla menos y actúa más...



Luz Plena

miércoles, 20 de mayo de 2020

Lo que enfocas con tu cámara mental, acaba saliendo en tu fotografía


Las leyes del universo no discriminan, no diferencian. Les da igual si te centras en algo que te favorece o en algo que te perjudica. Cualquier cosa en la que te concentres el tiempo suficiente, acaba tomando forma y manifestándose en tu vida.

Muchas personas creen que luchar contra algo lo debilita sin saber que esa actitud provoca justo el efecto contrario. Cuanto más luchas contra algo, más presencia y poder le estás dando. Aquello en lo que concentras tu energía se hace cada vez más fuerte. Sabiendo esto, resulta obvio que sale más a cuenta focalizarse en las soluciones que en los problemas.









Si te preocupan tu economía, por ejemplo, en vez de pensar en cuanto dinero te falta, céntrate en los beneficios de tenerlo. En cómo podrías disfrutar de él. A dónde irías, qué comprarías, con quién lo compartirías. Alégrate por toda la gente que lo posee. Deja de condenar la riqueza y recuerda que cualquier sentimiento negativo que albergues sobre el dinero lo estará alejando de tu vida, porque al centrarte en la escasez hará que venga más de lo mismo y la escasez encuentre nuevas vías para seguir manifestándose.

Si quieres encontrar el amor, lo mismo, deja de pensar en que no te gusta estar solo y evita regodearte en tu mala suerte. Deja de sentir rabia o envidia cuando ves que una amiga ha encontrado una pareja estupenda. Esos sentimientos negativos harán que tu deseo se aleje y tardes en encontrar a alguien que merezca la pena. Aprende a apreciar el amor en todas sus facetas. Cuando veas a un matrimonio feliz por la calle, reconoce que hay amor para todos, tú también puedes encontrarlo. Piensa en cómo te sentirías con la persona ideal a tu lado. Y sueña...




Soñar despierto es el mejor modo de atraer lo que quieres a tu vida. Recuerda que allí donde pones tu atención, está tu creación. Lo que enfocas con tu cámara mental, acaba saliendo en tu fotografía.

martes, 19 de mayo de 2020

La Magia de Bendecir

Bendecir significa desear y querer incondicionalmente el bien ilimitado. El sociólogo y escritor francés Pierre Pradervand, nos propone esta sabia recomendación en su libro El arte de Bendecir:

Al despertar, bendigan su jornada, porque está ya desbordando de una abundancia de bienes que sus bendiciones harán aparecer. Porque bendecir significa reconocer el bien infinito que forma parte integrante de la trama misma del universo. Ese bien lo único que espera es una señal suya para poder manifestarse.





Al cruzar con la gente por la calle, en el autobús, en su lugar de trabajo, bendigan a todos. La paz de su bendición será la compañera de su camino, y el aura de su discreto perfume será una luz en su itinerario. Bendigan a los que los encuentren, derramen la bendicion sobre su salud, su trabajo, su alegría, su relación con Dios, con ellos mismos y con los demás. Bendíganlos en sus bienes y en sus recursos. Bendíganlos de todas las formas imaginables, porque esas bendiciones no sólo esparcen las semillas de la curación, sino que algún día brotarán como otras tantas flores de gozo en los espacios áridos de su propia vida.
Mientras pasean, bendigan su ciudad, bendigan a los que la gobiernan y a sus educadores, a sus enfermeras y a sus barrenderos, a sus sacerdotes, a todos y todo. En cuanto alguien les muestre la menor agresividad, cólera o falta de bondad, respondan con una bendición silenciosa. Bendíganlos totalmente, sinceramente, gozosamente, porque esas bendiciones son un escudo que los protege de la ignorancia de sus maldades, y cambia de rumbo la flecha que les han disparado.
Bendecir significa desear y querer incondicionalmente, totalmente y sin reserva alguna el bien ilimitado ,para los demás y para los acontecimientos de la vida , haciéndolo aflorar de las fuentes más profundas y más íntimas de su ser. Esto significa venerar y considerar con total admiración lo que es siempre un don del Creador, sean cuales fueren las apariencias. Quien sea afectado por su bendición es un ser privilegiado, consagrado, entero. Bendecir significa invocar la protección divina sobre alguien o sobre algo, pensar en él con profundo reconocimiento, evocarle con gratitud. Significa además llamar a la felicidad para que venga sobre él, dado que nosotros no somos nunca la fuente de la bendición, sino simplemente los testigos gozosos de la abundancia de la vida.
Bendecirlo todo, bendecir a todos, sin discriminación alguna, es la forma suprema del don, porque aquellos a los que bendicen nunca sabrán de dónde vino aquel rayo de sol que rasgó de pronto las nubes de su cielo, y ustedes raras veces serán testigos de esa luz que ha iluminado su vida.
Cuando en su jornada surja algún suceso inesperado que los desconcierte y eche por tierra sus planes, exploten en bendiciones, porque entonces la vida está a punto de enseñarles una lección, aunque su copa pueda parecerles amarga. Porque ese acontecimiento que creen tan indeseable, de hecho lo han suscitado ustedes mismos para aprender la lección que se les escaparía si vacilaran a la hora de bendecirlo. Las pruebas son otras tantas bendiciones ocultas. Y legiones de ángeles siguen sus huellas.


Bendecir significa reconocer una belleza omnipresente, oculta a los ojos materiales. Es activar la ley universal de la atracción que, desde el fondo del universo, traerá a su vida exactamente lo que necesitan en el momento presente para crecer, avanzar y llenar la copa de su gozo.
Cuando pasen por delante de una cárcel, derramen la bendición sobre sus habitantes, sobre su inocencia y su libertad, sobre su bondad, sobre la pureza de su esencia íntima, sobre su perdón incondicional. Porque sólo se puede ser prisionero de la imagen que uno tiene de sí mismo, y un hombre libre puede andar sin cadenas por el patio de una prisión, lo mismo que los ciudadanos de un país libre pueden ser reclusos cuando el miedo se acurruca en su pensamiento.
Cuando pasen por delante de un hospital, bendigan a sus pacientes, derramen la bendición sobre la plenitud de su salud, porque incluso en su sufrimiento y en su enfermedad, esa plenitud está aguardando simplemente a ser descubierta. Y cuando vean a alguien que sufre y llora o que da muestras de sentirse destrozado por la vida, bendíganlo en su vitalidad y en su gozo: porque los sentidos sólo presentan el revés del esplendor y de la perfección últimas que sólo el ojo interior puede percibir.



Es imposible bendecir y juzgar al mismo tiempo. Mantengan en sí mismos, por tanto, ese deseo de bendecir como una incesante resonancia interior y como una perpetua plegaria silenciosa, porque de ese modo serán de esas personas que son artesanos de la paz, y un día descubrirán por todas partes el rostro mismo de Dios.
Y por encima de todo, no se olviden de bendecir a esa persona maravillosa, absolutamente bella en su verdadera naturaleza y tan digna de amor, que son ustedes mismos”.


Por todo esto, cuando no veas lo bueno, o el bien de lo que estés viviendo, utiliza la bendición. Cuando tengas un problema o una situación que no te guste  dí con firmeza: “BENDIGO EL BIEN DE ESTA SITUACIÓN, LO DECLARO Y LO QUIERO VER”. Puedes preguntarte también: “¿PARA QUE ME ESTA PASANDO ESTO?”


Tienes que tener la certeza que al decirlo el UNIVERSO te dará  la respuesta de la forma que sea para que veas el lado positivo de tu despido de trabajo, de la ruptura con tu pareja, de que no arranque el auto , del atasco a salida de la ciudad…Todo, absolutamente todo tiene un fin positivo. Quieras o no, es así. Bendice el opuesto de las situaciones que no te gustan de hoy. Si no te gusta tu economía, bendice tu prosperidad, bendice tu sueldo, bendice tu dinero….Si quieres conservar tu trabajo, bendice todo lo bueno que tiene tu trabajo…Si te falta amor en tu relación de pareja, bendice el amor que sientes por tu pareja, etc.
Tenemos  libre albedrío de elegir qué queremos  ser, hacer, y que tener en nuestras vidas . Tú decides. Así que cambia tu manera de pensar, BENDICE  y cambiará tu forma de vivir....


domingo, 17 de mayo de 2020

Lo que no decimos no muere, nos mata


Todavía hay muchas personas que dudan de la relación directa que existe entre nuestras emociones y nuestra salud física.
Debemos ser conscientes de que cuando evitamos expresar nuestras opiniones o hacer lo que nos gusta por miedo a desagradar a los demás, al final lo que conseguimos es sentirnos mal con nosotros  mismos/as.
Por ejemplo, el miedo a perder a un amigo por el hecho de expresar o discrepar con él, nos puede llevar a negar nuestros sentimientos y puede que más adelante estos  nos  desborden .



No es necesario que sean cuestiones sin importancia o intrascendentes  pues sumadas, pueden generar un auténtico caos en nuestro interior si se lleva haciendo de manera prolongada en el tiempo.


No deberíamos tener miedo de ser sinceros y os contamos el  porqué:
  1. Los sentimientos no se eligen. Es lícito tener  pensamientos y emociones que nos hagan sentir mal porque  sentir de una forma u otra no nos convierte en buenas o malas personas; pues son nuestros actos los que nos hacen ser mejores o peores personas.
  2. Las emociones funcionan como una brújula. Es decir, tenerlas en cuenta contribuye a discernir entre lo que deseamos y no por tanto, nos orienta en nuestra  toma decisiones y por tanto favorece en la construcción de una buena autoestima.
  3. Los amigos, las personas en general evolucionamos. Si nuestro ideal de  amistad choca con nuestra realidad, es momento de escucharnos y averiguar qué es lo que realmente queremos y qué nos molesta para así buscar soluciones.
  4. Respeta lo que sientes. Si lo haces y eres consecuente con tus sentimientos y pensamientos, te será fácil expresar tus desacuerdos. Hazlo con  serenidad, seguridad y no hagas aquello que no quieres hacer. Aprende a ser asertivo. De esa forma te respetarás, te respetarán y eso te hará estar bien contigo.
  5. Decir lo que sientes no es sinónimo de discusión. Todos los amigos alguna vez atraviesan etapas de crisis o desencuentro, de distanciamiento o tienen algún conflicto, y eso no implica necesariamente romper la amistad. Por el contrario, en muchas ocasiones contribuye a fortalecer la relación aún más.

¿Sabes a dónde van las palabras que no se dijeron?
¿Sabes a dónde va lo que quieres hacer y no haces?
¿Sabes a dónde va lo que no te permites sentir?
Nos gustaría que lo que no decimos cayese en el olvido, pero lo que no decimos se nos acumula en el cuerpo, nos llena el alma de gritos mudos.
Lo que no decimos se transforma en insomnio, en dolor de garganta.
Lo que no decimos se transforma en nostalgia, en destiempo.
Lo que no decimos se transforma en debe, en deuda, en asignatura pendiente.
Las palabras que no decimos se transforman en insatisfacción, en tristeza, en frustración.


LO QUE NO DECIMOS NO MUERE… NOS MATA
Por tanto,  busca siempre el equilibrio entre razón y emoción. Escucha a tus sentimientos y emociones Ser capaces de indentificar lo que se siente y reconocérselo ante uno mismo es el primer paso. Conviene dedicar un tiempo a analizar y averiguar lo que se quiere, ante qué cosas se experimenta temor, qué es  aquello que  nos entristece. (Ya hemos tratado el manejo de las emociones en artículos anteriores).
Aceptar esos  sentimientos que nacen de tí. Es posible que con nuestra razón no lleguemos a entenderlos del todo pero es importante respetarlos para no actuar en detrimento de nosotros mismos. 


Y por último aprende a manejar tus emociones. Una vez que las conoces, dales salida apoyándote en la razón. Esa será la manera de  poder expresarlas y conseguir aquello que siempre has deseado...
NO TENGAS MIEDO .... SIENTE, ACEPTA Y ACTUA EN CONSECUENCIA  Y CON VALENTÍA

sábado, 16 de mayo de 2020

Todos buscan química en el amor, pocos encuentran la alquimia

A los seres humanos por naturaleza nos atrae lo nuevo, la adrenalina, “la química”. Ser alquimistas del Amor o Magos del amor es diferente; nos exige estar conscientes de que el amor no es lo que sucede mientras estamos desnudos en una cama, el amor es lo que sucede a cada momento con esa persona que has elegido con la ropa puesta y todo. A través de la alquimia del amor es posible transformar las dificultades en oportunidades, las distancias en abrazos, las lágrimas en sonrisas.

enamoramiento


Texto Diego Van: 
“Le preguntaron al sabio cuál era la diferencia entre la química y la alquimia en las relaciones de pareja y contestó estas hermosas e inteligentes palabras:

- Las personas que buscan "Química" son científicos del amor, es decir, están acostumbrados a la acción y a la reacción.
Las personas que encuentran la "Alquimia" son artistas del amor, crean constantemente nuevas formas de amar.
Los Químicos aman por necesidad.
Los Alquimistas por elección.
La Química muere con el tiempo,
La Alquimia nace a través del tiempo...
La Química ama el envase.
La Alquimia disfruta del contenido.
La Química sucede.
La Alquimia se construye.
Todos buscan Química, solo algunos encuentran la Alquimia.
La Química atrae y distrae a machistas y a feministas.
La Alquimia integra el principio masculino y femenino, por eso se transforma en una relación de individuos libre y con alas propias, y no en una atracción que está sujeta a los caprichos del ego.
En conclusión, dijo el Maestro mirando a sus alumnos:
La Alquimia reúne lo que la Química separa.
La Alquimia es el matrimonio real, la Química el divorcio que vemos todos los días en la mayoría de las parejas.





La alquimia hace magia en nuestro ser, desde el interior de cada miembro de la pareja; ambos se transforman, la alquimia los hace mejores seres humanos, conscientes, pacíficos, despiertos, comprometidos, con gran capacidad de disfrutar cada oportunidad y aprovechar todo momento para crecer y evolucionar juntos, la alquimia en el amor nos hace el amor a cada momento y para eso ni siquiera hay que desnudar el cuerpo, porque mantenemos desnuda el alma, ese es el verdadero amor.


"Comencemos a construir relaciones conscientes, pues la química siempre nos hará envejecer el cuerpo, mientras la alquimia siempre nos acariciará desde adentro"



El Poder de las Palabras

Nuestras palabras tienen el poder de crear y el poder de destruir, el mejor ejemplo lo podemos apreciar en una amistad o una relación; se comienza conversando y por cualquier palabra que podamos decir fuera de lugar puede terminar de mala manera.



Una voz amable, serena  y sincera puede resultar más terapéutica que cualquier medicamento. Un gesto tierno o agradable  y una voz adecuada pueden cambiarnos el ánimo en un instante. Las palabras nos llevan a la risa, a la alegría, a la ternura y al humor como algo inesperado. Las palabras sorprenden, emocionan, enternecen y  conmueven.


Pero el  mayor milagro que nos puede suceder con las palabras, es que lleguen a  curar. Con la palabra podemos hacer nuestra alquimia interior y particular: aliviar dolores, lidiar con nuestras dudas, rabias, superar o concluir duelos, sanar viejas heridas, trascender miedos, aligerar pesadas mochilas de nuestra conciencia y terminar así con esclavitudes del alma. En definitiva liberar y liberarnos.



Y es que, las palabras son el vehículo de contacto de nuestra alma con la realidad. El escritor Victor Gómez Rodriguez en su libro de Medicina práctica,  habla así del poder de la palabra en la salud de las personas:



"Las palabras del médico son vida o son muerte para el enfermo y en esto estriba gran parte de la responsabilidad de los médicos, sea que empleen el verbo con fines constructores o destructores. A ningún enfermo se le deberá jamás desconsolar o desahuciar. Al enfermo se le debe de decir siempre: «usted está mejorando», «usted está sanando», «su curación progresa», «su enfermedad desaparece», «pronto estará bien», etc...
Estas frases quedan grabadas en el subconsciente del enfermo, y en consecuencia, este sanará rápidamente. Por grave que éste o parezca un paciente, jamás se le debe decir que su estado de salud es delicado, peligroso, etc., porque son estas palabras negativas y destructoras se acelera la muerte de quien hablándole en términos contrarios, con palabras de esperanza y fortaleza, se puede mejorar y sanar totalmente".
De la misma manera, el psicólogo clínico Jose Luis Canales, en su libro "Padres Tóxicos" profundiza en la importancia de las semillas que los padres dejan en nosotros desde la infancia con el poder de la palabra:
(...) Los juicios que emitimos, a veces de manera inconsciente, otras no tanto... pueden marcar la vida de un ser humano.
Cuando eres niño, eres libre, puro, sano; hasta que las palabras de un adulto que fue herido cuando niño inicia esta cadena interminable.


Antes que una palabra salga de tu boca, fíltrala primero por tu corazón.
LA IMPORTANCIA DE “LO QUE DIGO” Y “CÓMO LO DIGO”… (INCLUYENDO "BROMAS" HIRIENTES)...
"No te van a querer ni los perros", era la frase que ella siempre usaba para retar a sus hijos cuando se portaban mal. Seguramente, si le preguntan, ella los educó con amor. Y en nombre del amor, dijo frases como estas...
"¿Quién quiere otra torta de jamón?", preguntó Carlos en el cumple de su hija, "Tu no, mi amor, estás muy gorda", fue la frase que disparó delante de todos sus amigos. Ella se puso roja de vergüenza, un nudo enorme le cerró la garganta y no comió más. Se levantó despacio y la soledad de su cuarto fue el mejor refugio hasta la madrugada del día siguiente. El padre murió preguntándose qué hizo mal esa noche.
"Vamos, no seas mariquita", le dijo su profesor de natación cuando él –que en ese momento tenía 6 años– pidió una toalla al salir de la pileta porque tenía frío. Y todos sus amigos empezaron a reírse. "Mariquita, mariquita", le gritaron. Y el profesor, lejos de hacerlos callar, los alentó. Nunca más volvió a nadar. (Y nunca, en 34 años de vida, apoyó sus labios en los labios de una mujer.)


"Eres un elefante dentro de la clase", le dijo su profesora de Dibujo el primer día del primer año del secundario. Ella venía de un primario impecable, donde Dibujo era su materia preferida. Y era, para hacer honor a la verdad, una joven promesa. Ese año, se llevó Dibujo a diciembre. Volvió a dibujar 28 años después, cuando –terapia mediante– descubrió cuánto la había inmovilizado esa frase.
El Perito Moreno fue el lugar elegido para festejar sus 10 años de casados. Caminata por el glaciar, todos los turistas en hilera para no resbalarse. Ella iba delante, él detrás. "Tu culo me tapa todo el sol", fue la frase que eligió él para hacer un chiste. Y no entendió por qué esa noche ella se encerró en el baño a llorar.
Son frases que no te matan, pero te marcan para toda la vida. Frases de mierda. Son frases que, cuando las cuentas, te parece que estás exagerando, que no pudieron ser así, que quizá las recuerdas mal...
Lo bueno es que un día, te sacas uno por uno todos los puñales que te clavaron en el cuerpo y en el alma, que los responsables de escupirnos tamañas frases son seres que cargan, a su vez, con otras frases. Y entonces llega el perdón. Y perdonamos.
Más adelante viene la compasión. Es ahí cuando volvemos a sentirnos felices, con ganas de caminar sobre el Perito Moreno más allá del tamaño de nuestro culo, de nadar y gritar: "Tengo frío, tráeme una toalla", de hacer una lista con toda la gente que te quiere. Porque no solamente te quieren los perros...


Tratemos de pensar antes de hablar... ya que las PALABRAS QUE DUELEN tardan muchos años en salir del corazón del otro, y a veces no salen... No perdamos tiempo con los que queremos, porque perdonar lleva mucho tiempo... PENSEMOS ANTES DE HABLAR... TRATEMOS DE NO HERIR EL CORAZÓN DE LOS QUE MÁS AMAMOS...
"LAS PALABRAS DE AMOR, ALEGRAN EL CORAZÓN" (...)

LAS PALABRAS NO LAS LLEVA EL VIENTO... LAS PALABRAS TIENEN EL PODER DE CURAR O HERIR A UNA PERSONA... MEDITA SABIAMENTE ANTES DE HABLAR. A VECES PERMANECER CALLADOS ES LA MEJOR OPCIÓN, POR ESO CUIDA TUS PALABRAS. HABLA DE TAL MANERA QUE EN TU ALMA Y EN LA DE LOS DEMÁS QUEDE LA PAZ...
Aquí más información: ¿Cómo afrontarlo?