martes, 21 de junio de 2016

DESTERRAR LA RABIA Y EL RENCOR

Perdonar, es sobre todo, desterrar el odio de tu corazón. El motivo más obvio para perdonar es liberarnos del sentimiento debilitador de la rabia y el rencor crónicos. Estas dos emociones son las que convierten el perdón en un desafío, a la vez que en una grata posibilidad para quien desee mayor paz.
La rabia y el rencor, como todos sabemos,  son emociones muy fuertes que desgastan nuestra energía de muchas maneras. Cuando hayamos quitado las capas, probablemente descubriremos que esa rabia en realidad es un sentimiento superficial. No nos referimos a que sea algo trivial o falso, sino en el sentido de que hay muchos otros sentimientos y dinámicas por debajo de él.
Cuando nos perdemos en la rabia nos volvemos sordos a nuestros sentimientos más profundos. Hemos aprendido a escuchar sólo aquellos que saben gritar más fuerte.


¿COMO DESTERRAR LA RABIA Y EL RENCOR?
Vamos con un ejemplo práctico:
El dueño de una empresa gritó al administrador, porque estaba enojado en ese momento. El administrador llegó a su casa y gritó a su esposa, acusándola de gastar demasiado, al verla con un vestido nuevo. La esposa gritó a la empleado doméstica porque rompió un plato. La empleada dio un puntapié al perro porque la hizo tropezar. El perro salió corriendo y mordió a una señora que pasaba por la vereda, porque obstaculizaba su salida por la puerta. Esa señora fue al hospital a vacunarse contra la rabia y gritó al joven médico porque le dolió cuando le aplicó la vacuna. El joven médico llegó a su casa y gritó a su madre, porque la comida no era de su agrado. La madre le acarició los cabellos diciéndole:


 - Hijo, mañana haré tu comida favorita...trabajas mucho. Estás cansado y necesitas de una buena noche de sueño. Voy a cambiar las sábanas de tu cama por otras bien limpias y perfumadas para que descanses con tranquilidad. Mañana te sentirás mejor. Luego lo bendijo y abandonó la habitación, dejándolo sólo con sus pensamientos…
En ese momento, esa madre con su actitud interrumpió el círculo del enojo, porque chocó con la Tolerancia, con el Respeto, con el Perdón y con el Amor.


Hagamos una pausa de unos pocos minutos y pensemos en alguna ocasión en que te hayas enfadado. ¿Cómo te sentías? O, si en estos momentos la cólera te invade, toma conciencia de cómo te sientes… Ahora, respira hondo y adéntrate en tus sentimientos. ¿Qué ves bajo tu rabia? ¿Ves miedo? ¿Tristeza? ¿Inseguridad? ¿Desamparo? ¿Impotencia? ¿Sientes que te han herido o abandonado? ¿Tienes una sensación de desilusión ante expectativas no satisfechas o sueños no realizados? Mira aún más profundamente. Bajo ese miedo, esa frustración y/o tristeza, ¿hay un ruego a alguien de que te preste atención, de que te escuche? ¿Hay una petición, consciente o inconsciente, de respeto, reconocimiento, interés o amor?
Debemos aprender a escucha y observa nuestros sentimientos y emociones. Cualquier manifestación de rabia como: insensibilidad, irritabilidad, agresividad, comportamiento estúpido, etc., identifícalos como un grito que pide reconocimiento, respeto, ayuda y amor.
CONSEJOS PARA SANAR EL RESENTIMIENTO Y LA RABIA HACIA LOS DEMÁS:
  • Guardarse de la continua sospecha
  • Limpiar el corazón para ver bien
  • No querer ver segundas intenciones en todo lo que hacen o dicen los demás
  • No hurgar en heridas antiguas, resucitando viejos recuerdos
  • Ser leal y hacer una crítica sana 
  • Buscar siempre el diálogo y el entendimiento con la persona

Cuando alguien nos hace algún mal, inmediatamente lo etiquetamos como una persona que acostumbra hacer ese tipo de cosas. Lo archivamos en nuestra mente con esa etiqueta y cerramos el cajón. Convertimos al otro en nuestro prisionero. No le concedemos la posibilidad de cambiar. Pero las personas cambian. Se arrepienten, Se transforman. Pueden un día ser distintas y lograrlo. Perdonar a alguien es otorgar la confianza que el otro necesita para superarse, para empezar a ser la otra persona que querría ser. Tu perdón permite que las buenas intenciones de los demás fructifiquen.



El perdón no se da en un abrir y cerrar de ojos, sobre todo si uno ha permanecido atorado en el rencor demasiado tiempo. Perdonar es un camino, un proceso que nos pide cambiar constantemente. Como proceso hay distintas etapas que se recorren. Cuando ha habido una herida muy honda, por ejemplo, un abuso sexual o un divorcio, las personas suelen atravesar fases como la de la negación, el dolor, la rabia, la aceptación el perdón y el aprendizaje. Es importante no saltar etapas sino recorrer una por una a su tiempo.


Recuerda que  perdonar es un arte del espíritu que conlleva sobre todo desterrar en nosotros el rencor y la rabia… Lo que importa no es lo que nos pasa sino lo que sentimos respecto a lo que nos pasa…



Si has leído esta entrada que hoy hemos publicado, si te atreves a mirar adentro de ti con amor, a observar tus emociones y sentimientos más profundos con valentía y reflexión,  entonces…  ¡Felicítate!… tienes motivos para estar orgulloso/a de ti… Estás abriendo tu corazón, estás dando el primer paso para tu liberación y creciendo en humanidad….
Para terminar te invitamos a realizar este tratamiento de perdón y liberación:





Publicado por: C.L de la Rosa, Educadora Social