lunes, 19 de septiembre de 2016

Decálogo para liberarte de la culpa

Quien no la siente en absoluto puede ser un insensible en el menor de los casos o hasta un  psicópata patológico; quien la padece demasiado puede ver afectada toda su vida emocional. La culpa es una experiencia dolorosa que deriva de la sensación, más o menos consciente, de haber transgredido las normas personales, culturales, éticas o sociales. Pero en cierto grado la culpa resulta útil, porque permite corregir los errores cometidos. En cambio, en exceso es uno de los principales enemigos de nuestra armonía interior: nos lleva a enfrentarnos con nosotros mismos y puede bloquearnos.
La culpabilidad no es sólo una de las formas más comunes de angustia en nuestra cultura, sino también una de las emociones más inútiles, porque nos hace despilfarrar el presente al paralizarnos en un comportamiento pasado. La culpa no resuelta se halla en la raíz de numerosos conflictos psicológicos, y puede llegar a amargarnos la existencia.






Administramos mal los sentimientos de culpa cuando: 
  • Mantenemos un sistema de pensamiento polarizado (pensamos que las cosas son blancas o negras, buenas o malas) y no admitimos el término medio
  • Cuando pensamos en negativo (tan solo tenemos en cuenta los detalles negativos y además los magnificamos, sin atender a los aspectos positivos)
  • Cuando somos demasiado rígidos (nos basamos en un sistema de normas estricto donde el deber prevalece en todas nuestras acciones)
  • Cuando eludimos responsabilidades (pasamos a responsabilizarnos de las vidas de los demás o a las circunstancias).
  • Cuando somos demasiado perfeccionistas.


La culpabilidad se manifiesta a través de:
  • Señales físicas (presión en el pecho, dolor de estómago, de cabeza, de espalda)
  • Emocionales (nerviosismo, desasosiego, agresividad, irascibilidad)  
  • Mentales (pensamientos inútiles, autoacusaciones y autorreproches).

Los psiquiatras  consideran tres formas patológicas de culpa: 
  • Culpa neurótica, que es la que surge ante situaciones o actos insignificantes por los que la persona se siente excesivamente responsable
  • La que sienten las personas deprimidas por hechos del pasado, pero que pueden llegar a considerar anodinos cuando se curan, 
  • La culpa delirante: la provocada por acciones inexistentes o irracionales (se da en una depresión delirante o trastorno esquizofrénico).

¿CÓMO PODEMOS DESHACERNOS 
DEL SENTIMIENTO DE CULPA?

  •  Identifica tus sentimientos de culpa. Analiza en qué situaciones concretan sobrevienen.
  • Acéptalos como normales y comprensibles. Si conoces sus causas y su origen, te será más fácil combatir esos sentimientos que te atormentan.
  • Habla con otras personas (si es necesario, con profesionales) del tema. Aliviarás tu malestar.
  • Reconoce tus propios límites y asume únicamente la parte de responsabilidad que te toca.
Quienes se autoinculpan de los fracasos cometidos, ya sean estos propios o de otras personas, sufren a la hora de relacionarse, porque perciben a los demás como superiores y son incapaces de defender sus derechos.
En el otro extremo estarían quienes, de manera sistemática, adjudican la culpa a los demás: estas personas resultan tan cargantes que no tardan mucho tiempo en verse evitadas por el resto del mundo y aisladas. Defendernos por sistema resulta tremendamente negativo para nuestro progreso personal y nos distancia de los demás.

DECÁLOGO PARA ABANDONAR LA CULPA




Es necesario y sano aprender de las equivocaciones del pasado y prometerse no repetir ese comportamiento, pero la culpa es malsana e inútil, porque hace que la persona se sienta mal en el presente a causa de un hecho que ya es historia. Para eliminar la culpabilidad,  los  especialistas en trastornos emocionales recomiendan: 
  1. Empezar a mirar el pasado como algo que jamás puede modificarse.
  2. Preguntarse se está evitando en nuestro presente por culpa del pasado.
  3. Aceptar comportamientos que tú has escogido pero que pueden disgustar a otros.
  4. Apuntar cuándo nos sentimos culpables, por qué y con quién, y lo que perdemos al angustiarnos por el pasado.
  5. Reconsiderar nuestros valores: ¿cuáles son los que aceptamos y cuáles los que sólo fingimos aceptar para no ser juzgados por los demás?
  6. Hacer una lista de todas las “maldades” que hemos hecho en nuestra vida y culparnos por cada una conforme a su gravedad. El presente sigue siendo el mismo y la  culpabilidad que sentimos es una actividad desperdiciada.
  7. Evaluar las verdaderas consecuencias de nuestros comportamientos; determina si nuestros actos han sido agradables y productivos para nosotros.
  8. Enseñar a quienes tratan de manipularnos con la culpa que pueden afrontar las desilusiones que les cause nuestro comportamiento.
  9. Hacer algo que sabemos que nos hará sentir culpable pero que en realidad no hace daño a nadie. Te ayudará a enfrentarte con la culpa.
  10. Evitar que otras personas nos carguen con sus sentimientos. Por ejemplo, la respuesta a una madre que le dice a su hija: “He sido buena contigo todos estos años y ahora te vas de casa”, sería: “¿Mamá, crees que porque me ayudaste de niña yo debería pagarte no siendo independiente?”.
Alejandro Jodorowsky:  "La culpabilidad es inútil. Pertenece a la vanidad. Cuando alguien comete un error y luego toma conciencia, se enriquece con ella. Jamás es demasiado tarde para reparar, porque lo que no hemos hecho por los nuestros, lo haremos por los otros.
Todo acontecimiento tiene infinitas causas. No todo depende de mí. No tengo que salvar a nadie, cada uno debe de ser responsable de su vida. Lo que se decidió en un momento pasado era fruto de ese momento. Somos mutantes y la realidad también muta. Los criterios con los que juzgo hoy, no los tenía ayer".