viernes, 20 de julio de 2018

No eres tú, soy yo


Viktor Emil Frankl (1905-1997) fue un neurólogo y psiquiatra austriaco, fundador de la logoterapia. Sobrevivió al holocausto desde 1942 hasta 1945 en varios campos de concentración nazis, incluidos Auschwitz y Dachau. A partir de esa experiencia, escribió el libro “El hombre en busca de sentido”.  En esta ocasión os invitamos a leer este maravilloso ensayo del autor:

¿Quién te hace sufrir? ¿Quién te rompe el corazón? ¿Quién te lastima? ¿Quién te roba la felicidad o te quita la tranquilidad? ¿Quién controla tu vida? ¿Tus padres? ¿Tu pareja? ¿Un antiguo amor? ¿Tu suegra? ¿Tu jefe?

Podrías armar toda una lista de sospechosos o culpables. Probablemente sea lo más fácil. De hecho sólo es cuestión de pensar un poco e ir nombrando a todas aquellas personas que no te han dado lo que te mereces, te han tratado mal o simplemente se han ido de tu vida, dejándote un profundo dolor que hasta el día de hoy no entiendes.

Pero ¿sabes? No necesitas buscar nombres. La respuesta es más sencilla de lo que parece, y es que nadie te hace sufrir, te rompe el corazón, te daña o te quita la paz. Nadie tiene la capacidad al menos que tú le permitas, le abras la puerta y le entregues el control de tu vida.

Llegar a pensar con ese nivel de conciencia puede ser un gran reto, pero no es tan complicado como parece. Se vuelve mucho más sencillo cuando comprendemos que lo que está en juego es nuestra propia felicidad. Y definitivamente el peor lugar para colocarla es en la mente del otro, en sus pensamientos, comentarios o decisiones.

Cada día estoy más convencido de que el hombre sufre no por lo que le pasa, sino por lo que interpreta. Muchas veces sufrimos por tratar de darle respuesta a preguntas que taladran nuestra mente como: ¿Por qué no me llamó? ¿No piensa buscarme? ¿Por qué no me dijo lo que yo quería escuchar? ¿Por qué hizo lo que más me molesta? ¿Por qué se me quedó viendo feo? y muchas otras que por razones de espacio voy a omitir.

No se sufre por la acción de la otra persona, sino por lo que sentimos, pensamos e interpretamos de lo que hizo, por consecuencia directa de haberle dado el control a alguien ajeno a nosotros.


Si lo quisieras ver de forma más gráfica, es como si nos estuviéramos haciendo vudú voluntariamente, clavándonos las agujas cada vez que un tercero hace o deja de hacer algo que nos incomoda. Lo más curioso e injusto del asunto es que la gran mayoría de las personas que nos "lastimaron", siguen sus vidas como si nada hubiera pasado; algunas inclusive ni se llegan a enterar de todo el teatro que estás viviendo en tu mente.

Un claro ejemplo de la enorme dependencia que podemos llegar a tener con otra persona es cuando hace algunos años alguien me dijo:
"Necesito que Henry me diga que me quiere aunque yo sepa que es mentira. Sólo quiero escucharlo de su boca y que me visite de vez en cuando aunque yo sé que tiene otra familia; te lo prometo que ya con eso puedo ser feliz y me conformo, pero si no lo hace... siento que me muero".

Buf! Yo me quedé de a cuadros!! ¿Será realmente esa la auténtica felicidad? ¿No será un martirio constante que alguien se pase decidiendo por nosotros/as nuestro estado de ánimo y bienestar? Querer obligar a otra persona a sentir lo que no siente; ¿no será un suplicio voluntario para nosotros/as?

No podemos pasarnos la vida dando el poder a alguien más, porque terminamos dependiendo de elecciones de otros, convirtiendonos en marionetas de sus pensamientos y acciones.
Las frases que normalmente se dicen las personas enamoradas como: "Mi amor, me haces tan feliz", "Sin ti me muero", "No puedo vivir sin ti", son completamente irreales y falsas. No porque esté en contra del amor, al contrario, me considero una persona bastante apasionada y romántica, sino porque realmente ninguna otra persona (hasta donde yo tengo entendido) tiene la capacidad de entrar en nuestra mente, modificar nuestros procesos bioquímicos y hacernos felices o hacer que nuestro corazón deje de latir.


Definitivamente nadie puede decidir por nosotros/as. Nadie puede obligarnos a sentir o a hacer algo que no queremos, tenemos que vivir en libertad. No podemos estar donde no nos necesitan ni donde no quieran nuestra compañía. No podemos entregar el control de nuestra existencia, para que otros escriban nuestra historia. Tal vez tampoco podamos controlar lo que pasa, pero sí decidir cómo reaccionar e interpretar aquello que nos sucede.

La siguiente vez que pienses que alguien te lastima, te hace sufrir o controla tu vida, recuerda: No es él, no es ella... ERES TÚ quien lo permite y está en tus manos volver a recuperar el control.

"Al hombre se le puede arrebatar todo, salvo una cosa: La última de las libertades humanas-la elección de la actitud personal que debe adoptar frente al destino- para decidir su propio camino".

lunes, 25 de junio de 2018

Meditación del Dalai Lama para trabajar la compasión

La compasión es la esencia de la vida espiritual. La compasión es la mente que siente aprecio por los demás y desea liberarlos de su sufrimiento. Pero, entender esto en su más pura esencia es importante.


Por ejemplo, en ocasiones, deseamos que una persona se libere de su sufrimiento por motivos egoístas; esto ocurre a menudo en las relaciones basadas en el apego. Por ejemplo, si nuestro mejor amigo está enfermo o se siente deprimido, deseamos que se recupere lo antes posible para volver a disfrutar de su compañía, pero esto es un deseo egoísta, no verdadera compasión. Para sentir verdadera compasión debemos estimar a los demás.



  • Empecemos cerrando los ojos y visualizando a una persona que está sufriendo, a alguien que se encuentra en una situación dolorosa, muy infortunada.

  • Durante los tres primeros minutos de la meditación, reflexionemos sobre el sufrimiento de ese individuo de forma analítica, pensemos en su intenso sufrimiento y lo infeliz de su existencia.

  • Después tratemos de relacionarlo con nosotros mismos, pensando: "Este ser tiene la misma capacidad que yo para experimentar dolor, alegría, felicidad y sufrimiento".


jueves, 7 de junio de 2018

Las personas trueno son seres que vienen a entregarnos una lección de vida


Hay seres que entran en nuestra vida y luego salen con la velocidad de un rayo. Como en medio de una tormenta, aparecen de una forma casi mágica y atraviesan todas tus resistencias, iluminan la oscura espesura de tu paisaje y desaparecen con la misma intensidad, sin dejar más rastros que lo visto o sentido durante su álgida y brusca presencia. 
Aparecen de las formas más extrañas, raras, románticas, curiosas o simpáticas. A lo mejor no en el momento que más esperábamos, pero sí, en el más adecuado.




Aparecen no cuando las pedimos, sino cuando estamos preparados para recibirlas. Esa es la mágica sincronía de la vida.
Cuando alguien llega a tu vida por una razón, generalmente es por satisfacer una necesidad que has expresado. Llegan para asistirte, para sobrellevar la dificultad, para proveerte guía y apoyo, para ayudarte física, espiritual o emocionalmente. Pueden parecer un envío de Dios, del Universo... ¡ y lo son ! 
Están por la razón que tú necesitas que estén allí. Estas  personas  trueno que aparecen en nuestra historia, traen consigo una lección (aunque a veces, ni ellas mismas se den cuenta); una lección que puede durar cinco minutos en una conversación con un desconocido u otra que puede durar años con el amor de tu vida. Algunas llegan por unas semanas, otras por un par de meses, otras más por unos años.      
Luego, sin que hagas nada mal, o a una hora inconveniente, esa persona dirá o hará algo que haga que la relación llegue a su fin. Algunas veces mueren, otras simplemente se alejan.



Ocasionalmente actúan de manera tal que te obligan a alejarte. Lo que debes darte cuenta es que tu necesidad se ha satisfecho, tu deseo se ha cumplido. Su trabajo se ha completado, tus ruegos se respondieron y es el momento de seguir adelante.
No es cuestión de tiempo, sino de intensidad y del impacto que hayan tenido en nuestro corazón. Eso es lo que al final importa y lo que hace que nuestros sentimientos y emociones hacia ellas permanezcan para siempre. Más allá de la costumbre de estar, lo que importa es el amor.
Esas personas aparecen en tu vida como un trueno, porque llegó tu momento de compartir, de crecer o aprender. Te brindan la paz que necesitabas o te hacen reír. Pueden enseñarte algo que nunca hiciste o hubieras hecho; usualmente te brindan una enorme cantidad de alegría y gozo. Créelo, ¡es real!... Pero sólo por una temporada.
Dentro de la sabiduría originaria de los cherokee se los conoce como los "hombres o mujeres trueno” y son seres que vienen a entregar una comprensión profunda sobre algo en particular en la vida, sobre todo de las limitaciones y prejuicios que no dejan que nuestro corazón se abra verdaderamente. 







Hoy, seguramente, muchas personas pasarán por tu vida. Aprovecha el momento... Algunas estarán tal vez, trabajando en un restaurante otras conduciendo un auto, a lo mejor trabajando en tu oficina o esperando en la estación del metro o simplemente caminando por la calle. No importa si te topas por poco tiempo o se quedan el resto de tu vida; siempre tendrán valiosas lecciones que darte y de algún modo, la forma que tendrás de percibir la vida y las relaciones a partir de entonces, no volverán  a ser la misma... 

jueves, 3 de mayo de 2018

Conecta con tus “yo puedo” y estarás alimentando tu energía


Encuentra tus “yo puedo”. Siempre puedes. Es posible que no podamos hacer o lograr lo que queremos en el momento que lo deseamos, pero siempre podemos hacer algo. Recuerda que lo más importante no es en dónde te encuentras, sino cuál es tu destino. Puede ser que no tengamos la capacidad de cambiar rápidamente por circunstancias, pero siempre podemos modificar nuestra dirección poco a poco si tenemos en cuenta que nuestra dirección es determinada, en primera instancia, por nuestros pensamientos.






Recuerda que lo que pensamos precede a nuestras acciones y éstas a nuestros resultados. Por tanto, cambia tus pensamientos y poco a poco comenzarás a obtener nuevos resultados. Y esto, mi querido amigo/a, es algo que siempre podemos hacer: elegir nuevos pensamientos. Con esta sencilla actitud, tendremos el poder para iniciar el cambio que queremos ver en nuestra vida.



Si no puedes hacer grandes cambios en este momento, ¿qué pequeñas transformaciones sí están en tu poder? Pues modificaciones, pequeños movimientos que te permitirán ir girando el timón e ir variando el rumbo para apuntar hacia el destino anhelado. Dirigir tu vida hacia la visión que en el fondo deseas puede requerir gran energía. Pero al igual que mover todo un buque de cientos de toneladas, todo comienza por un pequeño cambio. 


No te concentres en tus “yo no puedo”. Es cierto que todos los tenemos. Sin embargo, son nuestros “yo puedo”, por pequeños que sean, en donde reside nuestro poder de redirigir nuestra vida.” Tu enfoque determina tu nivel de energía. ¿En qué te enfocas habitualmente? ¿En lo que no puedes o en lo que sí puedes? Conéctate con tus “yo puedo” y estarás alimentando tu energía y acercándote cada vez más a eso que quieres alcanzar. Namasté.

sábado, 28 de abril de 2018

Evita los callejones sin salida, el poliamor y la terquedad

Es conveniente evitar los tres “accidentes geométricos” que desarrollamos a continuación. Generalmente estos nos limitan la vida, verás el poder que tienes para avanzar y conquistar tus sueños: 

1.- El círculo vicioso remite a esa encrucijada en la que puede caer el ser humano cuando nos encontramos en una especie de callejón sin salida, es decir, en un círculo en el que todo conduce a un mismo punto. 

El metáfora del círculo muestra que esta esfera es cíclica, por tanto, la situación siempre vuelve tarde o temprano porque en un círculo cada punto depende del anterior.




¿Por qué se produce un círculo vicioso en la vida de una persona? Se produce cuando no hay un cambio respecto de una situación que sí requiere una transformación, y en cambio, el sujeto sigue allí. Para romper este círculo es muy importante apostar por la valentía de tomar un compromiso firme con la propia felicidad personal y luchar por los verdaderos deseos del corazón apostando por nuevas acciones.

De la misma manera, a partir de acciones similares siempre se obtienen resultados previsibles, lo que también muestra un círculo vicioso propio de aquel que sigue pegado a una rutina previsible. En cambio, realizar acciones diferentes permite integrar una nueva vía que puede ofrecer resultados novedosos.

Lo que nunca debemos hacer ante un círculo vicioso es alimentar la situación a partir de la pasividad de creer que no se puede hacer nada para salir de ese bucle. Siempre es posible hacer algo nuevo para abrir nuevas puertas con las que salir de ese círculo para el que tienes que encontrar la salida reflexionando sobre distintas posibilidades de actuación.


Existen pensamientos negativos que alimentan un círculo vicioso: "esto es muy difícil", "no estoy preparado/a para este objetivo", "no sé cómo actuar". Por el contrario, puedes alimentar pensamientos positivos con los que salir de ese círculo: "Soy una persona capaz de lograrlo" y "quiero tomar esta experiencia como una nueva aventura". En definitiva, no hay círculo para aquel que no quiere quedarse encerrado en él porque siempre es posible influir en la actitud.


2.- Los triángulos amorosos están asociadas a sentimientos complejos, como el de culpabilidad, el de traición o el de engaño. En cualquier caso, la existencia de un triángulo amoroso es perturbadora porque se presenta como una amenaza contra la monogamia y contra la idea de fidelidad conyugal.

Lo cierto es que, el triángulo amoroso, es más antiguo que los propios triángulos de la geometría.





Todos recordamos en la Ilíada, cuando el personaje de Ulises se encuentra inmerso en un triángulo amoroso, pues quiere regresar con su esposa Penélope, pero en el camino se encuentra con la hermosa Calipso. El personaje de Penélope también se encuentra en un conflicto triangular, pues ella espera la llegada de su esposo y al mismo tiempo es pretendida por otros hombres que la aman.

El poliamor es una posible solución al conflicto del triángulo amoroso
Las relaciones triangulares son normalmente problemáticas y dolorosas para alguno de sus protagonistas. No hay una receta definitiva para solucionar este tipo de conflicto, pero el planteamiento del poliamor podría reducir el sentimiento de culpa vinculado con las relaciones triangulares.

Tal y como sugiere la misma palabra, el poliamor consiste en mantener distintas relaciones sentimentales a la vez. De esta manera, si una pareja es defensora del poliamor será posible incorporar la figura del triángulo con toda normalidad y sin engaños.


3.- La mente cuadrada es típica de personas testarudas que  tienen dificultades para cambiar de opinión y con mucha frecuencia, tienen un interés excesivo en tener la razón en una conversación.

Son personas tan cabeza duras que no quieren afrontar la verdad, que no admiten cambios en su forma de pensar, son personas que sigue las normas impuestas por la sociedad a través del tiempo y rechaza las ideas nuevas.




Pero todo tiene un límite y es muy saludable potenciar la flexibilidad mental y la adaptación al cambio en lugar de mostrar tanta resistencia ante la idea de un posible cambio de creencias. Cambiar de opinión es muy saludable, rectificar es de sabios y el proceso de aprendizaje implica corregir errores, revisar ideas y afianzar nuevos conceptos.

El calificativo de  persona testaruda remite a un rasgo del carácter personal y del modo de ser. No se trata de una actitud  inamovible puesto que todo ser humano tiene una infinita capacidad de superación y puede potenciar sus fortalezas y relativizar sus debilidades. Es conveniente potenciar el valor de la humildad en la comunicación interpersonal para poder aprender de verdad y alcanzar el concepto de verdad. No siempre aquello que uno cree, es lo cierto. En ese caso, es de sabios rectificar.

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lunes, 23 de abril de 2018

El cuerpo es nuestra herramienta de curación

A continuación, reproducimos la interesante entrevista que el Psicoterapeuta Christian Fléche, padre de la Descodificación Biológica, concedió al diario Vanguardia sobre la influencia de las emociones en nuestro cuerpo:

- ¿El cuerpo es nuestra herramienta de curación?
- Yo era enfermero en un hospital de Normandía y observe que pacientes con la misma enfermedad, tratamiento y doctor evolucionaban de manera muy diferente.

- Bueno, cada uno es cada cual...
- Exacto, mi hipótesis es que las enfermedades son una metáfora de las necesidades físicas y emocionales de nuestro cuerpo. Cuando no hay una solución exterior a esa necesidad, hay una solución interior.

- ¿Eso es para usted la enfermedad?
- Sí, una solución de adaptación. Cada órgano del cuerpo quiere satisfacer su propia función, es decir, atrapar oxígeno, alimentos... Si el cuerpo quiere comer, pero en el exterior hay guerra y no lo consigue en un plazo razonable, se produce un shock.

- ¿Nace el conflicto? 
- Sí, el inconsciente inventa una vía suplementaria de supervivencia: un síntoma, que es una solución o una tentativa de solución inconsciente e involuntaria a ese shock vivido. En ese caso, el miedo a morir de inanición atacaría el hígado.

- Póngame otro ejemplo...
- Una persona que siempre tiene prisa puede desarrollar un nódulo en el tiroides, que envía más tiroxina y aumenta el metabolismo del cuerpo, eso la hará más rápida.

- Pero tener prisa es psicológico.
- Todo lo que captamos a través de los cinco sentidos, de los captadores neurovegetativos que vienen del interior del cuerpo, lo que pensamos o imaginamos, se traduce en realidad biológica.

- ¿Y provoca un síntoma?
- Si no hay una solución concreta y consciente, sí. De manera que si escuchamos algo muy desagradable que nos afecta podemos tener acidez de estómago. Y hay algo muy importante que tener en cuenta.

- Dígame.
- El cerebro no distingue entre lo real o lo imaginario. Un trozo de limón en la boca o la idea de un trozo de limón en la boca provocan la misma salivación. En función del sentimiento particular, el shock afecta a una zona precisa del cerebro, visible por el escáner, a un órgano y a una realidad energética.
 
- ¿Realidad energética?
- Somos una unidad compuesta de cuatro realidades inseparables: orgánica, cerebral, psíquica y energética. No hay ni una sola célula del cuerpo que escape al control del cerebro, y este no escapa al control del pensamiento, consciente o inconsciente; de manera que ni una célula del cuerpo escapa al psiquismo. Un shock siempre va acompañado de un sentimiento personal que repercute en los cuatro niveles biológicos.

- ¿Y es irreversible?
- Cuando encontramos la solución esos cuatro niveles sanan simultáneamente. Una paciente tenía dolor en el hombro. "¿Desde cuándo?", le pregunté. "La primera vez estabas sola con mis hijos" "Si estas con tus hijos, no estás sola, ¿quién falta?" "Mi marido que nunca está, yo necesito estar arropada". Cuando lo reconoció, el dolor desapareció.

               

- A lo largo de un día no satisfacemos todas nuestras necesidades fundamentales.
- Cuando no las satisfacemos, nace una emoción. Si esa emoción se libera en el exterior bajo una forma artística, a través de la palabra, el baile o los sueños... todo va bien. Cuando el acontecimiento no está expresado, queda impreso y el cuerpo será el último teatro de ese evento.

- ¿Todo conflicto provoca enfermedad?

- No, es necesario que sea dramático, imprevisto, vivido en soledad y sin solución. Cuando se dan estos cuatro criterios, el trauma se manifestará a través de la biología.

- ¿Distintas emociones corresponden a distintos órganos del cuerpo?

- Sí, todo lo que tiene que ver con la epidermis responde a conflictos de separación; el esqueleto, a una desvalorización; la vejiga corresponde a conflictos de territorio. Para las mujeres diestras, problemas en el seno y hombro izquierdos corresponden a problemas con los hijos y viceversa para las zurdas; los desajustes en el seno y hombro derechos corresponden para las diestras a problemas con la pareja y viceversa.

- ¿Estómago e intestino?

- No tener lo que se quiere y no poder digerir lo que se tiene corresponde al duodeno y estómago. El colon corresponde a un conflicto asqueroso, podrido. En el recto están los problemas de identidad: "No me respetan y me dejan de lado". Los riñones es la pérdida de puntos de referencia. Los huesos: grave conflicto de desvalorización...

- ¿Lo adecuado para estar sano?
- Revalorizar las emociones, ser consciente de las emociones y expresarlas, es decir: bailar más a menudo. La gente está mucho tiempo en lo emocional pero son emociones procuradas: fútbol, cine... Un malestar compartido disminuye a la mitad, continúa compartiéndolo y acabará desapareciendo. Una felicidad compartida se multiplica por dos.

- La ira y la violencia se expresan a sus anchas.


- Un hombre tiene miedo, el miedo produce rabia, y la descarga enfadándose con su mujer. Cuando estamos en contacto con la emoción auténtica, se transforma; cuando lo estamos con la emoción de superficie, no hay cambio. Si el hombre se dice: "Lo que tengo es miedo", su miedo disminuye a la mitad. Hay que tomar conciencia de uno mismo.

Fuente: Diario Vanguardia 


sábado, 14 de abril de 2018

Cuento Budista: El Maestro Tibetano

El Maestro Tibetano
En una pequeña aldea de las montañas del Tíbet vivía un anciano monje muy sabio que se dedicaba a la docencia. Corría la leyenda de que, frente a cualquier situación, lograba siempre una magistral enseñanza.



Cierta tarde, mientras el anciano maestro estaba en el Templo con sus alumnos, un hombre irrumpió repentinamente gritando: 
- “¡Embustero! ¡Farsante! ¡Mentiroso!…”
Todos los allí presentes se sintieron de lo más incómodos ante aquella situación y esperaban a que el maestro respondiera a los insultos, impacientes por una nueva lección.
Pero no fue eso lo que sucedió. Nuestro monje esperó a que el desconocido dejara de gritar y se marchara. Sólo entonces decidió reanudar su curso como si nada hubiera pasado.
A la semana siguiente, volvió a repetirse la misma escena: el desconocido se acercó al Sagrado Templo y lo insultó de nuevo: 
- “¡Miserable! ¡Charlatán! ¡Canalla!…” – le gritó.
El maestro permaneció impasible en esta ocasión también.
Por tercera semana consecutiva aquel hombre volvió a acercarse al Templo y gritarle: 
- “¡Cretino! ¡Necio! ¡Majadero!…”
Los alumnos estaban cada vez más asombrados. Muchos de ellos se sintieron incluso decepcionados. Nadie comprendía que su Maestro aceptara semejante humillación sin hacer ni decir nada.
Sin embargo, y por algún motivo desconocido, una semana más tarde, el mismo hombre entró de rodillas en el Templo implorando clemencia: 
- “Perdón, Maestro, eres sabio y bondadoso, digno de admiración. Te pido disculpas pues alabo todo cuanto haces…”
Todos se quedaron  desconcertados y sorprendidos ante tal cambio, sin embargo, el anciano monje tampoco reaccionó esta vez.
Uno de los alumnos, que creía ser más aventajado, preguntó al no poder contenerse: 
- “¿Por qué no dices nada, Maestro?  ¿Por qué no te defendiste antes o te alegras ahora?
- Mi querido alumno -dijo el anciano-, escuché lo que el hombre decía, pero nunca me pareció que estuviera hablando de mí.
No te tomes NADA personalmente. Ni la peor ofensa ni el peor desaire, ni la más grave herida debes tomarlo personalmente. Quien te ofende tiene un veneno que descarga contra ti, por no saber cómo deshacerse de él. En la medida que alguien te quiere lastimar, en esa medida ese alguien se lastima a sí mismo. 

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