lunes, 6 de agosto de 2018

La ciencia admite que nuestros pensamientos crean nuestra realidad

Oficialmente es así; la ciencia admite que nuestros pensamientos crean nuestra realidad.
Estas afirmaciones que presentamos  no vienen de un texto religioso ni de tendencias de la nueva era;  es rigurosamente científico. Se apoya en la física cuántica.

Cambia tu pensamiento. Crea tu realidad


Cada persona tenemos el poder de crear nuestra propia realidad, nuestro propio mundo. Tú también, por supuesto. Si eres capaz de comunicar claramente aquello que deseas, ten por seguro que lo atraerás. Aunque no lo hagas de modo consciente, con tus pensamientos y con las emociones que ellos conllevan construyes día a día a conformar  tu realidad, defines sus límites y las posibilidades que te asisten, y también las que no.




Por lo tanto, la cuestión clave en todo esto es: ¿qué estás transmitiendo a cada momento al Universo? Porque claramente eso definirá lo que recibas. Lo importante es que hagamos consciente este proceso y que cambiemos la energía que comunicamos en todo momento. Y para ello lo esencial es que modifiquemos nuestros pensamientos, que transformemos los hábitos que nos llevan a recaer una y otra vez en modos negativos de pensar.

Todo este fascinante mundo cuántico abre una enorme y misteriosa puerta al mundo espiritual. Somos como grandes antenas electromagnéticas. Dependiendo de nuestra energía vamos a atraer a unas posibilidades u  otras, de las infinitas que nos ofrece el Universo.

Párate y piensa: ¿qué señal estás  transmitiendo al Universo? Porque puede depender de ella lo que recibas. Siendo conscientes de esto tenemos la capacidad de cambiar nuestra energía,  para ello primero tenemos que cambiar el pensamiento, salir de nuestra rutina, de nuestro tiempo y de nuestro cuerpo. Imaginar situaciones deseadas es una forma muy sencilla de hacerlo ya que al imaginar nuevas situaciones, como el cerebro no tiene ojos, no sabe si lo que pensamos, soñamos o imaginamos, está pasando de verdad o no.

De esa forma nos adelantamos a lo que queremos,  las funciones celulares de la felicidad se ponen en marcha: serotonina, endorfinas, dopamina…  Nos convertimos en  co-creadores con el Universo. Puedes crear tu propio mundo. Si el pensamiento que transmites sobre lo que quieres es bien claro y definido, lo atraerás. Podemos relajarnos, confiar en la vida, co-crear con el universo y disfrutar de nuestra existencia.




Compartir e interactuar con las personas es lo que de verdad nos va a hacer felices. Somos seres espirituales y además de necesitar cosas necesitamos llenarnos de amor, compartir y sentir paz y serenidad.

Esto ha sido demostrado científicamente cuando se experimenta en el ámbito de física de las partículas o física cuántica. Es decir, el pensamiento influye contundentemente en la realidad. Este experimento es tan trascendental para la humanidad que no entendemos cómo es que en las Universidades, periódicos, radios y televisiones no están disertando sobre esto en primeras planas, para finalmente tomar la decisión más básica del mundo: educar en las escuelas básicas a nuestros niños para cambiar a un pensamiento positivo sobre su realidad, ya que son responsables de crearla.


Es urgente tomar consciencia y comenzar a vivir con una actitud más responsable, a dejar de ser horrorosamente reactivos sino proactivos. Para que ante la conflictividad actual que vivimos, seamos más adultos y reflexionemos, para elegir de nuestros pensamientos, los más positivos, los más constructivos para solucionar las problemáticas y no para perpetuarlas.

Por tanto, si tienes un pensamiento tóxico constante de rabia desasosiego, negatividad, pesimismo, desesperación;  te podemos asegurar con base científica que  no importa a quién estás culpando de sus desgracias, al único que estás haciendo daño, es a TÍ mismo/a....
Os invitamos a ver esta maravillosa entrevista del neurocientífico  Dr. Joe Dispenza  donde nos habla del tema que tratamos hoy. Disfrutadlo!!!


sábado, 4 de agosto de 2018

La Magia de Bendecir

Bendecir significa desear y querer incondicionalmente el bien ilimitado. El sociólogo y escritor francés Pierre Pradervand, nos propone esta sabia recomendación en su libro El arte de Bendecir:
Al despertar, bendigan su jornada, porque está ya desbordando de una abundancia de bienes que sus bendiciones harán aparecer. Porque bendecir significa reconocer el bien infinito que forma parte integrante de la trama misma del universo. Ese bien lo único que espera es una señal suya para poder manifestarse.





Al cruzar con la gente por la calle, en el autobús, en su lugar de trabajo, bendigan a todos. La paz de su bendición será la compañera de su camino, y el aura de su discreto perfume será una luz en su itinerario. Bendigan a los que los encuentren, derramen la bendicion sobre su salud, su trabajo, su alegría, su relación con Dios, con ellos mismos y con los demás. Bendíganlos en sus bienes y en sus recursos. Bendíganlos de todas las formas imaginables, porque esas bendiciones no sólo esparcen las semillas de la curación, sino que algún día brotarán como otras tantas flores de gozo en los espacios áridos de su propia vida.
Mientras pasean, bendigan su ciudad, bendigan a los que la gobiernan y a sus educadores, a sus enfermeras y a sus barrenderos, a sus sacerdotes, a todos y todo. En cuanto alguien les muestre la menor agresividad, cólera o falta de bondad, respondan con una bendición silenciosa. Bendíganlos totalmente, sinceramente, gozosamente, porque esas bendiciones son un escudo que los protege de la ignorancia de sus maldades, y cambia de rumbo la flecha que les han disparado.
Bendecir significa desear y querer incondicionalmente, totalmente y sin reserva alguna el bien ilimitado – para los demás y para los acontecimientos de la vida -, haciéndolo aflorar de las fuentes más profundas y más íntimas de su ser. Esto significa venerar y considerar con total admiración lo que es siempre un don del Creador, sean cuales fueren las apariencias. Quien sea afectado por su bendición es un ser privilegiado, consagrado, entero. Bendecir significa invocar la protección divina sobre alguien o sobre algo, pensar en él con profundo reconocimiento, evocarle con gratitud. Significa además llamar a la felicidad para que venga sobre él, dado que nosotros no somos nunca la fuente de la bendición, sino simplemente los testigos gozosos de la abundancia de la vida.
Bendecirlo todo, bendecir a todos, sin discriminación alguna, es la forma suprema del don, porque aquellos a los que bendicen nunca sabrán de dónde vino aquel rayo de sol que rasgó de pronto las nubes de su cielo, y ustedes raras veces serán testigos de esa luz que ha iluminado su vida.
Cuando en su jornada surja algún suceso inesperado que los desconcierte y eche por tierra sus planes, exploten en bendiciones, porque entonces la vida está a punto de enseñarles una lección, aunque su copa pueda parecerles amarga. Porque ese acontecimiento que creen tan indeseable, de hecho lo han suscitado ustedes mismos para aprender la lección que se les escaparía si vacilaran a la hora de bendecirlo. Las pruebas son otras tantas bendiciones ocultas. Y legiones de ángeles siguen sus huellas.
Bendecir significa reconocer una belleza omnipresente, oculta a los ojos materiales. Es activar la ley universal de la atracción que, desde el fondo del universo, traerá a su vida exactamente lo que necesitan en el momento presente para crecer, avanzar y llenar la copa de su gozo.
Cuando pasen por delante de una cárcel, derramen la bendición sobre sus habitantes, sobre su inocencia y su libertad, sobre su bondad, sobre la pureza de su esencia íntima, sobre su perdón incondicional. Porque sólo se puede ser prisionero de la imagen que uno tiene de sí mismo, y un hombre libre puede andar sin cadenas por el patio de una prisión, lo mismo que los ciudadanos de un país libre pueden ser reclusos cuando el miedo se acurruca en su pensamiento.
Cuando pasen por delante de un hospital, bendigan a sus pacientes, derramen la bendición sobre la plenitud de su salud, porque incluso en su sufrimiento y en su enfermedad, esa plenitud está aguardando simplemente a ser descubierta. Y cuando vean a alguien que sufre y llora o que da muestras de sentirse destrozado por la vida, bendíganlo en su vitalidad y en su gozo: porque los sentidos sólo presentan el revés del esplendor y de la perfección últimas que sólo el ojo interior puede percibir.


Es imposible bendecir y juzgar al mismo tiempo. Mantengan en sí mismos, por tanto, ese deseo de bendecir como una incesante resonancia interior y como una perpetua plegaria silenciosa, porque de ese modo serán de esas personas que son artesanos de la paz, y un día descubrirán por todas partes el rostro mismo de Dios.
Y por encima de todo, no se olviden de bendecir a esa persona maravillosa, absolutamente bella en su verdadera naturaleza y tan digna de amor, que son ustedes mismos”.


Por todo esto, cuando no veas lo bueno, o el bien de lo que estés viviendo, utiliza la bendición. Cuando tengas un problema o una situación que no te guste puedes dí con firmeza: “BENDIGO EL BIEN DE ESTA SITUACIÓN, LO DECLARO Y LO QUIERO VER”. Puedes preguntarte también: “¿PARA QUE ME ESTA PASANDO ESTO?”

Tienes que tener la certeza que al decirlo el UNIVERSO te dará  la respuesta de la forma que sea para que veas el lado positivo de tu despido de trabajo, de la ruptura con tu pareja, de que no arranque el auto , del atasco a salida de la ciudad…Todo, absolutamente todo tiene un fin positivo. Quieras o no, es así. Bendice el opuesto de las situaciones que no te gustan de hoy. Si no te gusta tu economía, bendice tu prosperidad, bendice tu sueldo, bendice tu dinero….Si quieres conservar tu trabajo, bendice todo lo bueno que tiene tu trabajo…Si te falta amor en tu relación de pareja, bendice el amor que sientes por tu pareja, etc.
Tenemos  libre albedrío de elegir qué queremos  ser, hacer, y que tener en nuestras vidas . Tú decides. Así que cambia tu manera de pensar, BENDICE  y cambiará tu forma de vivir....


viernes, 27 de julio de 2018

Alquimia en el Amor


A los seres humanos por naturaleza nos atrae, lo nuevo, la adrenalina, “la química”. Ser alquimistas del Amor o Magos del amor es diferente; nos exige estar conscientes de que el amor no es lo que sucede mientras estamos desnudos en una cama, el amor es lo que sucede a cada momento con esa persona que has elegido con la ropa puesta y todo. A través de la alquimia del amor es posible transformar las dificultades en oportunidades, las distancias en abrazos, las lágrimas en sonrisas.



"Le preguntaron al sabio cuál era la diferencia entre la química y la alquimia en las relaciones de pareja y contestó estas hermosas e inteligentes palabras:






- Las personas que buscan "Química" son científicos del amor, es decir, están acostumbrados a la acción y a la reacción.
Las personas que encuentran la "Alquimia" son artistas del amor, crean constantemente nuevas formas de amar.

Los Químicos aman por necesidad.
Los Alquimistas por elección.
La Química muere con el tiempo,
La Alquimia nace a través del tiempo...
La Química ama el envase.
La Alquimia disfruta del contenido.
La Química sucede.
La Alquimia se construye.
Todos buscan Química, solo algunos encuentran la Alquimia.
La Química atrae y distrae a machistas y a feministas.
La Alquimia integra el principio masculino y femenino, por eso se transforma en una relación de individuos libre y con alas propias, y no en una atracción que está sujeta a los caprichos del ego.
En conclusión, dijo el Maestro mirando a sus alumnos:
La Alquimia reúne lo que la Química separa.
La Alquimia es el matrimonio real, la Química el divorcio que vemos todos los días en la mayoría de las parejas.




La alquimia hace magia en nuestro ser, desde el interior de cada miembro de la pareja; ambos se transforman, la alquimia los hace mejores seres humanos, conscientes, pacíficos, despiertos, comprometidos, con gran capacidad de disfrutar cada oportunidad y aprovechar todo momento para crecer y evolucionar juntos, la alquimia en el amor nos hace el amor a cada momento y para eso ni siquiera hay que desnudar el cuerpo, porque mantenemos desnuda el alma, ese es el verdadero amor. 
"Comencemos a construir relaciones conscientes, pues la química siempre nos hará envejecer el cuerpo, mientras la alquimia siempre nos acariciará desde adentro"


viernes, 20 de julio de 2018

No eres tú, soy yo


Viktor Emil Frankl (1905-1997) fue un neurólogo y psiquiatra austriaco, fundador de la logoterapia. Sobrevivió al holocausto desde 1942 hasta 1945 en varios campos de concentración nazis, incluidos Auschwitz y Dachau. A partir de esa experiencia, escribió el libro “El hombre en busca de sentido”.
En esta ocasión os invitamos a leer este maravilloso ensayo del autor:

NO ERES TÚ, SOY YO






¿Quién te hace sufrir? ¿Quién te rompe el corazón? ¿Quién te lastima? ¿Quién te roba la felicidad o te quita la tranquilidad? ¿Quién controla tu vida? ¿Tus padres? ¿Tu pareja? ¿Un antiguo amor? ¿Tu suegra? ¿Tu jefe?

Podrías armar toda una lista de sospechosos o culpables. Probablemente sea lo más fácil. De hecho sólo es cuestión de pensar un poco e ir nombrando a todas aquellas personas que no te han dado lo que te mereces, te han tratado mal o simplemente se han ido de tu vida, dejándote un profundo dolor que hasta el día de hoy no entiendes.

Pero ¿sabes? No necesitas buscar nombres. La respuesta es más sencilla de lo que parece, y es que nadie te hace sufrir, te rompe el corazón, te daña o te quita la paz. Nadie tiene la capacidad al menos que tú le permitas, le abras la puerta y le entregues el control de tu vida.

Llegar a pensar con ese nivel de conciencia puede ser un gran reto, pero no es tan complicado como parece. Se vuelve mucho más sencillo cuando comprendemos que lo que está en juego es nuestra propia felicidad. Y definitivamente el peor lugar para colocarla es en la mente del otro, en sus pensamientos, comentarios o decisiones.

Cada día estoy más convencido de que el hombre sufre no por lo que le pasa, sino por lo que interpreta. Muchas veces sufrimos por tratar de darle respuesta a preguntas que taladran nuestra mente como: ¿Por qué no me llamó? ¿No piensa buscarme? ¿Por qué no me dijo lo que yo quería escuchar? ¿Por qué hizo lo que más me molesta? ¿Por qué se me quedó viendo feo? y muchas otras que por razones de espacio voy a omitir.

No se sufre por la acción de la otra persona, sino por lo que sentimos, pensamos e interpretamos de lo que hizo, por consecuencia directa de haberle dado el control a alguien ajeno a nosotros.

Si lo quisieras ver de forma más gráfica, es como si nos estuviéramos haciendo vudú voluntariamente, clavándonos las agujas cada vez que un tercero hace o deja de hacer algo que nos incomoda. Lo más curioso e injusto del asunto es que la gran mayoría de las personas que nos "lastimaron", siguen sus vidas como si nada hubiera pasado; algunas inclusive ni se llegan a enterar de todo el teatro que estás viviendo en tu mente.

Un claro ejemplo de la enorme dependencia que podemos llegar a tener con otra persona es cuando hace algunos años alguien me dijo:
"Necesito que Henry me diga que me quiere aunque yo sepa que es mentira. Sólo quiero escucharlo de su boca y que me visite de vez en cuando aunque yo sé que tiene otra familia; te lo prometo que ya con eso puedo ser feliz y me conformo, pero si no lo hace... siento que me muero".

Buf! Yo me quedé de a cuadros!! ¿Será realmente esa la auténtica felicidad? ¿No será un martirio constante que alguien se pase decidiendo por nosotros/as nuestro estado de ánimo y bienestar? Querer obligar a otra persona a sentir lo que no siente; ¿no será un suplicio voluntario para nosotros/as?

No podemos pasarnos la vida dando el poder a alguien más, porque terminamos dependiendo de elecciones de otros, convirtiendonos en marionetas de sus pensamientos y acciones.
Las frases que normalmente se dicen las personas enamoradas como: "Mi amor, me haces tan feliz", "Sin ti me muero", "No puedo vivir sin ti", son completamente irreales y falsas. No porque esté en contra del amor, al contrario, me considero una persona bastante apasionada y romántica, sino porque realmente ninguna otra persona (hasta donde yo tengo entendido) tiene la capacidad de entrar en nuestra mente, modificar nuestros procesos bioquímicos y hacernos felices o hacer que nuestro corazón deje de latir.




Definitivamente nadie puede decidir por nosotros/as. Nadie puede obligarnos a sentir o a hacer algo que no queremos, tenemos que vivir en libertad. No podemos estar donde no nos necesitan ni donde no quieran nuestra compañía. No podemos entregar el control de nuestra existencia, para que otros escriban nuestra historia. Tal vez tampoco podamos controlar lo que pasa, pero sí decidir cómo reaccionar e interpretar aquello que nos sucede.

La siguiente vez que pienses que alguien te lastima, te hace sufrir o controla tu vida, recuerda: No es él, no es ella... ERES TÚ quien lo permite y está en tus manos volver a recuperar el control.

"Al hombre se le puede arrebatar todo, salvo una cosa: La última de las libertades humanas-la elección de la actitud personal que debe adoptar frente al destino- para decidir su propio camino".

lunes, 16 de julio de 2018

Un Acuerdo de Almas

Cuentan que antes de nacer, cuando cada Ser decidió venir a la Tierra  hace millones de siglos atrás para vivir la experiencia 3D hubo un acuerdo de almas.

Primero cada alma seleccionó minuciosamente con sus maestros de Luz, todas las experiencias que deseaba vivir en esta encarnación. Algunos eligieron aprender a través del desapego, otros de la soledad, otros de la enfermedad, otros a través de las pérdidas.






La mayoría, decidieron aprender de la relación de pareja. Algunos se atrevieron a experimentar la riqueza material y así sucesivamente, como si eligieran las materias para matricularse en la Universidad, todos decidieron sus misiones.

Y hubo una gran reunión entre ellas para pactar cómo se relacionarían sus almas… Como cuando se reparten los roles en una obra teatral, cada cual recibió su papel en la obra de su vida y entonces nacieron.

Algunas de estas almas se encontraron desde su nacimiento y son hermanos. A otras les tocó ser compañeros del colegio, para llegar a ser amigos en la adultez. Otros no se encontraron hasta ya mayores, fue entonces que pactaron conocerse en una fiesta y enamorarse.

Hubo quienes tendrían roles mínimos en la vida del otro. Serían el médico que lo revisó cuando estuvo ingresado por apendicitis; otro sería quien le ofrecería la oportunidad de ganar dinero fácil;  otro sería el taxista que lo llevaría al aeropuerto aquel día en que le avisaron de que su madre vivía sus últimas horas, etcétera.

Nada, absolutamente nada es casual en la vida de ninguno de nosotros/as. Hay libre albedrío. Nos hemos repartido los papeles en esta película de la vida, pero no hay guión. Cada uno de nosotros/as crea sus propios diálogos y acciones y necesita asumir la responsabilidad de las consecuencias.

Por tanto, reflexiona: ¿Por qué tienes a ese jefe tan exigente y perfeccionista? Será que acordaron que él sacaría lo mejor de ti y te puliría cual diamante? O será que tienes que aprender la tolerancia? Y si lo que debes hacer es renunciar? Difícil saber lo que viniste a vivenciar con cada persona que se cruza en tu vida;  pero tu alma lo sabe.  El Alma sólo sabe comunicarnos mensajes a través de lo que llamamos intuición.

Comprende ahora que esa persona que está allí como un Pepito Grillo es porque quizás tú se lo pediste, le rogaste que fuera la voz de tu conciencia y tú mismo/a le suplicaste: No importa que te odie, pero no me dejes realizar algunas acciones que me dejarán paralizado/a en esta encarnación.




Todo esto no recordamos. No sabemos qué nos une a todo el elenco que nos ayuda a representar la película de nuestras vidas, pero hay un acuerdo tácito entre todos de permanecer juntos para ayudarnos mutuamente a crecer, a evolucionar.

Entre todos formamos un verdadero equipo de sanación porque nos ocupamos tanto de nuestro propio desarrollo como del de los demás. Pero también podemos cerrar abruptamente la relación con algunas personas por problemas meramente terrenales por el libre albedrío.

Todo este camino iniciado en nuestra primera encarnación hace millones de siglos atrás tiene como objetivo la iluminación. Cada encarnación agregamos gotas de luz a nuestra conciencia y así evolucionamos. A veces, llega a nuestra vida alguien que nos enseña algo y quien al mismo tiempo recibe enseñanza nuestra y luego se va, desaparece de nuestra vida, pues ya se cumplió el trato pactado en el llamado Plano Sublime o Cielo. Luego, avanzamos despacio en términos terrenales o mundanos, pero vamos a la velocidad de la luz en términos estelares o cósmicos.

Por ello, es importante no juzgar  ninguna relación  como un triunfo o fracaso.  Estamos aprendiendo, y el sólo hecho de poder interactuar con otros, de conocerlos, descubrir sus diferencias, llegar hasta lo profundo de su alma convierte cualquier relación en un éxito. 

Así que no sufras con ese jefe maltratador, con esa pareja infiel, con esa persona envidiosa, con el familiar desleal, con el vecino chismoso, con ese profesor abusivo, ese pretendiente meloso, esa hija rebelde... 

Sólo mírales directamente al alma y diles: Gracias por respetar el trato.

lunes, 25 de junio de 2018

La Compasión: La Esencia del Amor


La compasión es la esencia de la vida espiritual. La compasión es la mente que siente aprecio por los demás y desea liberarlos de su sufrimiento. Pero, entender esto en su más pura esencia es importante.
Por ejemplo, en ocasiones, deseamos que una persona se libere de su sufrimiento por motivos egoístas; esto ocurre a menudo en las relaciones basadas en el apego. Por ejemplo, si nuestro mejor amigo está enfermo o se siente deprimido, deseamos que se recupere lo antes posible para volver a disfrutar de su compañía, pero esto es un deseo egoísta, no verdadera compasión. Para sentir verdadera compasión debemos estimar a los demás.




Aunque tenemos cierto grado de compasión, es limitado y parcial. Cuando nuestros seres queridos están sufriendo, sentimos lástima por ellos con facilidad, pero nos resulta más difícil sentir lo mismo por las personas que nos resultan ajenas o desagradables. Incluso, sentimos compasión por los seres cuyo sufrimiento es evidente, pero no por los que disfrutan de buenas condiciones ni por los que cometen acciones perjudiciales.
Si de verdad deseamos que madure nuestra espiritualidad, hemos de aumentar el ámbito de nuestra compasión hasta abarcar a todos los seres sintientes sin excepción, al igual que una madre es compasiva con sus hijos aunque hagan travesuras.
Cuando empezamos a reconocer que todas las personas, al igual que uno mismo, no desean sufrir y tienen derecho a alcanzar la felicidad, estamos conformando la base para empezar a  generar compasión.
El Dalai Lama en su libro, “Las Leyes de la Vida”; nos propone la siguiente meditación para trabajar la compasión:


  • Empecemos cerrando los ojos y visualizando a una persona que está sufriendo, a alguien que se encuentra en una situación dolorosa, muy infortunada.

  • Durante los tres primeros minutos de la meditación, reflexionemos sobre el sufrimiento de ese individuo de forma analítica, pensemos en su intenso sufrimiento y lo infeliz de su existencia.
  • Después tratemos de relacionarlo con nosotros mismos, pensando: "Este ser tiene la misma capacidad que yo para experimentar dolor, alegría, felicidad y sufrimiento".



  • A continuación, tratemos de que surja en nosotros un sentimiento natural de compasión hacia esa persona. Intentemos llegar a una conclusión, pensemos en lo fuerte que es nuestro deseo de que esa persona se vea libre de su sufrimiento. Tomemos la decisión de ayudarla a sentirse aliviada.
  • Finalmente, concentrémonos en esa resolución y, durante los últimos minutos de la meditación, tratemos de generar un estado de compasión y de amor en nuestra mente.



jueves, 7 de junio de 2018

Las personas trueno son seres que vienen a entregarnos una lección de vida


Hay seres que entran en nuestra vida y luego salen con la velocidad de un rayo. Como en medio de una tormenta, aparecen de una forma casi mágica y atraviesan todas tus resistencias, iluminan la oscura espesura de tu paisaje y desaparecen con la misma intensidad, sin dejar más rastros que lo visto o sentido durante su álgida y brusca presencia. 
Aparecen de las formas más extrañas, raras, románticas, curiosas o simpáticas. A lo mejor no en el momento que más esperábamos, pero sí, en el más adecuado.




Aparecen no cuando las pedimos, sino cuando estamos preparados para recibirlas. Esa es la mágica sincronía de la vida.
Cuando alguien llega a tu vida por una razón, generalmente es por satisfacer una necesidad que has expresado. Llegan para asistirte, para sobrellevar la dificultad, para proveerte guía y apoyo, para ayudarte física, espiritual o emocionalmente. Pueden parecer un envío de Dios, del Universo... ¡ y lo son ! 
Están por la razón que tú necesitas que estén allí. Estas  personas  trueno que aparecen en nuestra historia, traen consigo una lección (aunque a veces, ni ellas mismas se den cuenta); una lección que puede durar cinco minutos en una conversación con un desconocido u otra que puede durar años con el amor de tu vida. Algunas llegan por unas semanas, otras por un par de meses, otras más por unos años.      
Luego, sin que hagas nada mal, o a una hora inconveniente, esa persona dirá o hará algo que haga que la relación llegue a su fin. Algunas veces mueren, otras simplemente se alejan.



Ocasionalmente actúan de manera tal que te obligan a alejarte. Lo que debes darte cuenta es que tu necesidad se ha satisfecho, tu deseo se ha cumplido. Su trabajo se ha completado, tus ruegos se respondieron y es el momento de seguir adelante.
No es cuestión de tiempo, sino de intensidad y del impacto que hayan tenido en nuestro corazón. Eso es lo que al final importa y lo que hace que nuestros sentimientos y emociones hacia ellas permanezcan para siempre. Más allá de la costumbre de estar, lo que importa es el amor.
Esas personas aparecen en tu vida como un trueno, porque llegó tu momento de compartir, de crecer o aprender. Te brindan la paz que necesitabas o te hacen reír. Pueden enseñarte algo que nunca hiciste o hubieras hecho; usualmente te brindan una enorme cantidad de alegría y gozo. Créelo, ¡es real!... Pero sólo por una temporada.
Dentro de la sabiduría originaria de los cherokee se los conoce como los "hombres o mujeres trueno” y son seres que vienen a entregar una comprensión profunda sobre algo en particular en la vida, sobre todo de las limitaciones y prejuicios que no dejan que nuestro corazón se abra verdaderamente. 







Hoy, seguramente, muchas personas pasarán por tu vida. Aprovecha el momento... Algunas estarán tal vez, trabajando en un restaurante otras conduciendo un auto, a lo mejor trabajando en tu oficina o esperando en la estación del metro o simplemente caminando por la calle. No importa si te topas por poco tiempo o se quedan el resto de tu vida; siempre tendrán valiosas lecciones que darte y de algún modo, la forma que tendrás de percibir la vida y las relaciones a partir de entonces, no volverán  a ser la misma...