jueves, 15 de septiembre de 2022
martes, 17 de mayo de 2022
Lo que no decimos, nos transforma
lunes, 16 de mayo de 2022
Todos buscan química en el amor, pocos encuentran la alquimia
A los seres humanos por naturaleza nos atrae lo nuevo, la adrenalina, “la química”.
Ser alquimistas del amor o magos del amor es diferente; nos exige estar conscientes de que el amor no es lo que sucede mientras estamos desnudos en una cama, el amor es lo que sucede a cada momento con esa persona que has elegido con la ropa puesta y todo.
A través de la alquimia del amor es posible transformar las dificultades en oportunidades, las distancias en abrazos, las lágrimas en sonrisas.
Texto de Editorial Diego Van:
“Le preguntaron al sabio cuál era la diferencia entre la química y la alquimia en las relaciones de pareja y contestó estas hermosas e inteligentes palabras:
Las personas que buscan "Química" son científicos del amor, es decir, están acostumbrados a la acción y a la reacción.
Las personas que encuentran la "Alquimia" son artistas del amor, crean constantemente nuevas formas de amar.
Los Químicos aman por necesidad.
Los Alquimistas por elección.
La Química muere con el tiempo,
La Alquimia nace a través del tiempo...
La Química ama el envase.
La Alquimia disfruta del contenido.
La Química sucede.
La Alquimia se construye.
Todos buscan Química, solo algunos encuentran la Alquimia.
La Química atrae y distrae a machistas y a feministas.
La Alquimia integra el principio masculino y femenino, por eso se transforma en una relación de individuos libre y con alas propias, y no en una atracción que está sujeta a los caprichos del ego.
En conclusión, dijo el Maestro mirando a sus alumnos:
La Alquimia reúne lo que la Química separa.
La Alquimia es el matrimonio real, la Química el divorcio que vemos todos los días en la mayoría de las parejas.
La alquimia hace magia en nuestro ser, desde el interior de cada miembro de la pareja.
Ambos se transforman, la alquimia los hace mejores seres humanos, conscientes, pacíficos, despiertos, comprometidos, con gran capacidad de disfrutar cada oportunidad y aprovechar todo momento para crecer y evolucionar juntos.
La alquimia en el amor nos hace el amor a cada momento y para eso ni siquiera hay que desnudar el cuerpo, porque mantenemos desnuda el alma, ese es el verdadero amor.
viernes, 6 de mayo de 2022
Pautas para superar una ruptura amorosa
¿QUÉ ROMPE LA PAREJA?
¿QUÉ HACER CUANDO LLEGAMOS A ESTA SITUACIÓN?
- Respétate y date permiso para vivir y sentir tu duelo a tu ritmo, en el tiempo necesario. Los sentimientos y las cargas emocionales no se erigen de un día para el otro y aceptar la situación para seguir avanzando hacia adelante requiere que vivas otras etapas emocionales y de aprendizaje.
- Olvídate de la técnica de “un clavo saca a otro clavo” pues no sólo no funciona sino que seguirás sufriendo y harás sufrir a una tercera persona que no lo merece. Es normal que puedas sentirte vulnerable y te dejes llevar pero… ¿No es cierto que tu corazón y tu pensamiento siguen estando centrados en tu ex-pareja? Iniciar una nueva relación sin haber logrado la recuperación puede hacernos creer que será un buen remedio para sanar nuestra herida o para recuperar a nuestra expareja haciendo uso de malas artes como los celos o la venganza… No te engañes: la herida no estará sanando, estará creando una infección mayor aunque tapada por la venda que le has querido poner encima para no atenderla.
- ¿Qué aprendizaje extraes de la situación que estás viviendo y del dolor que estás sintiendo? Aunque te sientas morir por dentro quiero que sepas que las emociones no son ni buenas ni malas, únicamente nos brindan información sobre nuestro estado para que podamos corregir la ruta de navegación y reencontrar la paz y el equilibrio. Si sientes dolor, escúchalo. Si el dolor se ha convertido en sufrimiento: atiéndelo.
- Recuerda que no estás solo/a: hay más gente de la que crees a tu alrededor y sabes que te quieren y no soportan verte sufrir. Algunos tendrán mayor sensibilidad o empatía, quizás otros tengan menos desarrollada la capacidad de expresar sus emociones o el deseo de ayudarte… Sea como fuere, estarán a tu lado y puedes pedirles ayuda, en confianza.
- Toma distancia para ver la situación actual desde la perspectiva de un observador externo (sobretodo si te esfuerzas hasta la saciedad por conseguir parar que tu ex esté presente en todo lo que haces, piensas, dices o sientes). Sé que lo intentas pero que sigues sumido/a en esa vorágine incesante donde todo te conduce a él/ella… ¡No te castigues por ello, simplemente deja que esos pensamientos pasen por tu cabeza sin tomarlos ni analizarlos! Quizás puedas permitirte el lujo de desconectar durante unos días, hacer una escapada para hacer aquello que más te gusta y lograr sosegarte (¡no hablo de fugarte para siempre, cambiar de residencia cambiará tu horizonte pero no tu dolor!). Saliéndote de tu posición y viendo las cosas desde otra perspectiva podrás tomar las decisiones oportunas con calma, cerrando el círculo de algo que ya se acabó.
- Una ruptura no es sinónimo de fracaso: unas veces se gana, otras se aprende. Piensa que eres mucho más que las relaciones que puedas tener y para recuperarte y para tener otras relaciones sanas es necesario que tengas en mente tu valía.
- Ha llegado el momento de que te reencuentres contigo mismo/a: has estado mucho tiempo formando equipo en una relación, haciendo planes futuros en común y sin pararte a pensar sólo en ti. Ahora tus planes ya no se sostienen y te miras al espejo y a penas te reconoces...
- Mereces dedicarte un tiempo, centrarte en ti. Redescubrir quién somos realmente a nivel individual nos permitirá valorar opciones y fijar otro rumbo, cargando con las maletas donde llevas todas tus fortalezas, tus talentos y habilidades… Pregúntate qué quieres ser y lánzate a por ello con confianza y pasión.
Sabio: Pues Amalo
Ella: Pero lo extraño
Sabio: Pues extráñalo. Cada vez que pienses en él, mándale Amor y Luz. Después deja ir el pensamiento.
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viernes, 29 de abril de 2022
Louise Hay: Recibe la Prosperidad
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viernes, 15 de abril de 2022
Tu cuerpo sana si tu interior sana
Sé que enfermaste. Ve al médico. Pero cuando vayas, dile:
Dile a tu médico que te duele el pecho, pero dile también que tu dolor es dolor de tristeza, es dolor de angustia.
Dile a tu médico que tienes acidez, pero descubre por qué, con tu mal genio aumenta la producción de ácido en tu estómago.
Infórmale que tienes diabetes, sin embargo, recuerda decir también que no encuentras más dulzura en tu vida, que no sabes recibir amor y que es muy difícil soportar el peso de tus frustraciones.
Menciona que sufres de migraña, sin embargo confiesa que padeces con tu perfeccionismo, con la autocrítica, que es muy sensible a la crítica ajena y demasiado ansioso.
Muchos quieren curarse, pero pocos están dispuestos a neutralizar en sí el ácido de la calumnia, el veneno de la envidia, el bacilo del pesimismo y el cáncer del egoísmo. No quieren cambiar de vida.
Buscan la cura de un cáncer, pero se niegan a renunciar al miedo y a una simple pena.
Pretenden la desobstrucción de las arterias coronarias, pero quieren seguir con el pecho cerrado por el rencor y la agresividad.
Anhela la curación de problemas oculares, pero no quieren ver lo que acontece a su lado y menos al futuro que los espera, tampoco sacan de los ojos la venta del criticismo y la maledicencia.
Piden solución para la depresión, mientras tanto no abren mano del orgullo herido y del fuerte sentimiento de decepción por las pérdidas experimentadas.
Suplican ayuda para los problemas de tiroides, pero no cuidan sus frustraciones y rencores, no levantan la voz para expresar sus necesidades legítimas.
Suplican la curación de un nódulo de mama, sin embargo, insisten en mantener bloqueada la ternura y la afectividad.
Llaman a la intercesión divina, pero permanecen sordos gritos de auxilio que parten de personas muy cercanas a sí mismos.
El Universo nos habla a través de nuestro cuerpo y de mil maneras diferentes. La enfermedad es uno de ellos y, por cierto, el principal recado que nos llega de la sabiduría divina es que falta más amor y armonía en nuestras vidas.
viernes, 25 de marzo de 2022
Si hay momentos en que tu autoestima baja, lee la parábola del elefante encadenado
Normalmente son las personas conscientes de su valor las únicas capaces de alcanzar los objetivos fijados. Muchas veces, el hecho de que una persona esté satisfecha o frustrada no depende de sus capacidades innatas, sino de la convicción con la que ha afrontado los obstáculos que se le han ido presentando en el camino.
Por tanto lo importante es confiar en ti mismo/a, para que realmente puedas alcanzar la felicidad.
Con la preciosa parábola de "El Elefante Encadenado" comprenderéis la importancia de mantener siempre alto nuestro nivel de autoestima.
Este cuento filosófico es una invitación para que nos atrevamos a cuestionar y confrontar aquellos miedos inconscientes que llevan años limitándonos, de manera que podamos convertirnos en adultos libres.
Había una vez un niño muy curioso, sensible e inquieto que fue al circo y se quedó maravillado al ver la actuación de un gigantesco elefante. En el transcurso de la función, el majestuoso animal hizo gala de un peso, un tamaño y una fuerza descomunales.
Durante el intermedio del espectáculo, el chaval se quedó todavía más sorprendido al ver que la enorme bestia permanecía atada a una pequeña estaca clavada en el suelo con una minúscula cadena que aprisionaba una de sus patas.
“¿Cómo puede ser que semejante elefante, capaz de arrancar un árbol de cuajo, sea preso de un insignificante pedazo de madera apenas enterrado unos centímetros del suelo?”, se preguntó el niño para sus adentros. “Pudiendo liberarse con facilidad de esa cadena, ¿por qué no huye de ahí?”, siguió pensando el chaval en su fuero interno.
Finalmente, compartió sus pensamientos con su padre, a quién le preguntó: “¿Papá, por qué el elefante no se escapa?” Y el padre, sin darle demasiada importancia, le respondió: “Pues porque está amaestrado.” Aquella respuesta no fue suficiente para el niño. “Y entonces, por qué lo encadenan?”, insistió. El padre se encogió de hombros y, sin saber qué contestarle, le dijo: “Ni idea”. Seguidamente, le pidió a su hijo que le esperara sentado, que iba un momento al baño.
Nada más irse el padre, un anciano muy sabio que estaba junto a ellos, y que había escuchado toda su conversación, respondió al chaval su pregunta: “El elefante del circo no se escapa porque ha estado atado a esa misma estaca desde que era muy, muy, muy pequeño.” Seguidamente, el niño cerró los ojos y se imaginó al indefenso elefantito recién nacido sujeto a la estaca.
Mientras, el abuelo continuó con su explicación: “Estoy seguro de que el pequeño elefante intentó con todas sus fuerzas liberar su pierna de aquella cadena. Sin embargo, a pesar de todos sus esfuerzos, no lo consiguió porque aquella estaca era demasiado dura y resistente para él.” Las palabras del anciano provocaron que el niño se imaginara al elefante durmiéndose cada noche de agotamiento y extenuación.
“Después de que el elefante intentará un día tras otro liberarse de aquella cadena sin conseguirlo”, continuó el anciano”, llegó un momento terrible en su historia: el día que se resignó a su destino.” Finalmente, el sabio miró al niño a los ojos y concluyó: “Ese enorme y poderoso elefante que tienes delante de ti no escapa porque cree que no puede. Todavía tiene grabado en su memoria la impotencia que sintió después de nacer. Y lo peor de todo es que no ha vuelto a cuestionar ese recuerdo. Jamás ha vuelto a poner a prueba su fuerza. Está tan resignado y se siente tan impotente que ya ni se lo plantea. Nunca volvió a probar su nueva fuerza."
La falta de autoestima se produce principalmente por los malos recuerdos. A menudo, nosotros también vivimos como el elefante. Estamos convencidos de que no podemos hacer muchas cosas simplemente porque una vez, hace algún tiempo, lo intentamos y fracasamos miserablemente.
Fue así como ese fracaso quedó grabado en nuestra piel eternamente. Pero la única forma de saber si realmente puedes hacerlo es intentarlo de nuevo poniendo todo tu corazón y esfuerzo en ello.





