Cada persona que entra en nuestras vidas tiene una historia que contar y una lección que dar.A lo largo de nuestra vida nos cruzamos con personas con las que vivimos momentos a través de los cuales, tenemos la oportunidad de mostrar la compasión y la amabilidad que define a la humanidad.
Recordemos las palabras de Jesús en Lucas 6:38 : “Dad, y os será
dado; medida buena, apretada, remecida y rebosante, vaciarán en vuestro regazo.
Porque con la medida con que midáis, se os volverá a medir”
Debemos mostrar en el día a día la persona que en realidad somos y enriquecer de una forma retroalimentaria el mundo que nos rodea.
Si haces agradable la vida a las personas que te rodean, tu día habrá valido la pena. Simplemente con pequeños gestos cotidianos porque, LA BONDAD ES EL ALQUILER QUE DEBEMOS PAGAR POR EL ESPACIO QUE OCUPAMOS EN ESTE PLANETA...
¿No te parece?
Trata a los demás como querrías que te trataran a ti... comparte
tu felicidad. Esto conlleva ser mejores padres, mejores hijos, mejor profesional, mejor hermano/a, mejor amigo/a, mejor persona… de esta manera un@ termina siendo más feliz.
Para terminar recordemos la letra de una canción ("Todo se Transforma") del cantautor uruguayo Jorge Drexler... nos dice en este maravilloso tema :
“Cada uno da lo que recibe... Luego recibe lo que da... Nada
es más simple... No hay otra norma...Nada se pierde...Todo
se transforma”
Lo
que vemos (o creemos que vemos) no siempre es sinónimo de realidad. Las cosas
pueden estar distorsionadas por efecto de la atmósfera, la distancia, la luz…
Un ejemplo de ello son los espejismos clásicos por efecto del calor intenso o
niebla.
Del
mismo modo este efecto, lo podemos aplicar a lo que sentimos respecto a
nosotros mismos y a nuestra interacción
y presencia en el mundo.
Lo
que vemos no es nada más que la prueba de que estamos viendo algo que puede
coincidir o no con la realidad. Y de igual forma, lo que sentimos es sólo una
prueba de que estamos sintiendo “algo”; pero no quiere decir que ese “algo” sea
real.
Generalmente
cuando tenemos sentimientos, tendemos a aplicar un razonamiento emocional que
nos lleva a considerar aquello que sentimos como prueba de realidad. Por
ejemplo: Si te sientes enfadado/a con otra persona puede que llegues a
considerar que eso que sientes es la
prueba de que la otra persona te ha ofendido en algo. O bien, si en una reunión
de amigos te sientes inferior a los demás, puede que llegues a considerar que
realmente eres inferior a ellos.
Lo
que una persona siente depende de varios factores, entre ellos su forma de
pensar. Si tienes pensamientos distorsionados, tus sentimientos no tendrán
validez. Es decir, tus sentimientos pueden confundirte. Otro ejemplo: Si tienes
sentimientos depresivos o ansiedad habitualmente, ten por seguro que algo en tu
mente te está engañando.
HAY
DETERMINADOS ESTADOS EMOCIONALES QUE MODIFICAN NUESTRA PERCEPCIÓN DE LA
REALIDAD DE MANERA IMPORTANTE
Y
si no, recuerda alguna ocasión que estuvieras enfadado con alguien. Seguramente
pensaste cosas negativas de esa persona; y cuando se te pasó el enfado, no eras
capaz de mantener ninguna de ellas.
Si
una persona se siente fea, desconcertada y
estúpida tenderá a creerse a sí misma de esa manera. Esto conlleva un
sufrimiento para la persona innecesario e infundado.
Por
tanto recuerda:
NO
HAY NADA AUTENTICAMENTE REAL NI VERDADERO SOBRE LO QUE UNA PERSONA SIENTE.
SÉ
SIEMPRE CAUTELOSO/A Y ESCÉPTICO/A CON LOS SENTIMIENTOS NEGATIVOS Y OSCUROS.
EXAMÍNALOS CUIDADOSAMENTE ANTES DE DARLES AUTENTICIDAD.
Cuando una persona despierta en nosotros emociones negativas, parece como si nuestro cuerpo quisiera explotar y reaccionar con un ataque de ira. Lo primero que se nos cruza por la mente es descargar esa furia con violencia verbal e incluso, llegado a un extremo grave, hasta a la agresión física
Pero la violencia NUNCA es la solución. Nunca la violencia nos libera de lo que realmente nos perturba. Si actuamos violentamente contra otra persona siempre tendrá sus consecuencias negativas sobre todo hacia nosotros mismos pues nos debilitan y restan energía.
Cuando nos encontramos ante esta situación, es imprescindible que controlemos nuestros impulsos y pensemos antes de actuar. Pero el problema es que ante esas situaciones es difícil mantener la calma.
En esos instantes es importante respirar hondo, mantener la calma, no actuar irreflexivamente, esperar y enfriar tus emociones antes de decir o hacer algo de lo que puedas arrepentirte.
Lo mejor es dejar pasar el tiempo suficiente antes de actuar para ver las cosas desde otra perspectiva. Durante esa espera debes:
Medita cuál es la razón por la que te sientes así
Identifica cuales son las causas por las que esa persona despierta en ti todas esas emociones
Considera si ese malestar que sientes se debe realmente a la situación que acontece en ese momento
Valora si realmente te merece la pena ese sentimiento o se trata de una exageración que sólo te trae perjuicios
Si esa irritación que sientes te la provoca una persona que aprecias, piensa en algún aspecto de su personalidad que te agrada antes de hablar y actuar
Una vez que hayas realizado este análisis, si consideras que existe un conflicto real entre esa persona y tu, entonces busca soluciones. Procura encontrar el momento adecuado para conversar y aclarar las diferencias entre ambos, intentando buscar siempre un entendimiento.
Si es necesario toma la iniciativa y acércate para resolver el conflicto. Si sigue existiendo fricción y la otra persona continua a la defensiva o actúa violentamente, procura que participe una tercera persona en el conflicto para que pueda mediar y promover de una manera imparcial y objetiva, el encuentro entre ambos.
RESOLVER LAS DISPUTAS SIEMPRE ES UNA VENTAJA PARA AMBAS PARTES: MÁS CÓMODOS, MAYOR BIENESTAR Y MÁS SALUD MENTAL...
Para qué nos empeñamos en
complicarnos tanto la vida ?... sin nada vinimos y sin nada nos iremos. Sólo nos
llevaremos las alegrías y las penas que nuestro ser soporte.
Es absurdo querer poseer y desear
sobrepasando la barrera del disfrutar lo quetenemos.Nuestras ansias de tener
roza la avaricia, sin darnos cuenta que vamosperdiendotiempo, energía y vida
intentando adquirir bienes materiales. Vamos hipotecando nuestras más preciadas
posesiones inmateriales, comenzando por la salud.
CUANDO MUERAS
Cuando mueras, no te preocupes por tu cuerpo. Tus parientes, harán lo que sea necesario de acuerdo a sus posibilidades.
Ellos te quitarán la ropa, te van a lavar, te van a vestir, te van a sacar de tu casa y te llevarán a tu nueva dirección.
Muchos vendrán a tu funeral a "despedirse". Algunos cancelarán compromisos y hasta faltarán al trabajo para ir a tu entierro.
Tus pertenencias, hasta lo que no te gustaba prestar, serán vendidas, regaladas o quemadas.
Tus llaves
Tus herramientas
Tus libros
Tu móvil
Tus zapatos
Tu ropa...
Y ten por seguro que el
mundo no se detendrá a llorar por ti. La economía continuará. En tu trabajo, serás reemplazado. Alguien con las mismas o mejores capacidades, asumirá tu lugar.
Tus bienes irán a tus herederos....
Y no dudes que seguirás siendo citado, juzgado, cuestionado y criticado por las pequeñas y grandes cosas que en vida hiciste.
Las personas que te conocían solo por tu semblante dirán: Pobre hombre! ó Él se lo pasó muy bien!
Tus amigos sinceros van a llorar algunas horas o algunos días, pero luego regresarán a la risa.
Tus animales se acostumbrarán al nuevo dueño.
Tus fotos, por algún tiempo quedarán colgadas en la pared o seguirán sobre algún mueble, pero luego serán guardadas en el fondo de un cajón.
Alguien más se sentará en tú sofá y comerá en tu mesa.
El dolor profundo en tu casa durará una semana, dos, un mes, dos, un año, dos...
Después te sumarás a los recuerdos y entonces, tu historia terminó.
Terminó entre la gente, terminó aquí, terminó en este mundo.
Pero comienza tu historia en tu nueva realidad, en tu vida después de la muerte.
Tu vida a donde no te pudiste mudar con las cosas de aquí porque además, al irte, perdieron el valor que tenían.
Cuerpo
Belleza
Apariencia
Apellido
Comodidad
Crédito
Estado
Posición
Cuenta Bancaria
Casa
Coche
Profesión
Títulos
Diplomas
Medallas
Trofeos
Amigos
Lugares
Cónyuge
Familia...
En tu nueva vida solo necesitarás tu espíritu. Y el valor que le hayas acumulado aquí, será la única fortuna con la que contarás allá.
Esa fortuna es la única que te llevarás y se amasa durante el tiempo que estás aquí. Cuando vives una vida de amor hacia los demás y en paz con el prójimo, estás amasando tu fortuna espiritual.
Por eso intenta vivir plenamente y sé feliz mientras estás aquí porque, como dijo Francisco de Asís: "De aquí no te llevarás lo que tienes. Solo te llevarás lo que diste"
Muchas veces nos agobiamos
desmesuradamente por las cosas que sentimos que no tenemos, por el reconocimiento
que esperamos y que no llega o por las metas no alcanzadas. Con frecuencia
envidiamos lo ajeno sin valorar todo lo que la vida nos regala. Nos preocupamos
mucho más de lo que debemos y es
entonces, cuando la preocupación empieza a convertirse en un hábito.
Solemos percibir y entender la preocupación como algo positivo, ya que
asumimos que de esta manera estamos haciendo gala de nuestra responsabilidad,
haciendo frente y evitando posibles
problemas. Cuando pensamos así, nos sentimos relativamente bien al preocuparnos
y rechazamos la posibilidad de no hacerlo. Ahora bien, la preocupación es
positiva, sólo cuando dura el tiempo
necesario para encontrar una solución y actuar.
A la mente le gusta la seguridad y el
confort, tiende a anclarse en lo conocido y predecible. La preocupación es un
síntoma de un miedo profundo que experimentas cuando tienes que enfrentarte a
lo desconocido. Pero cuanta más atención y energía le das a tus miedos, más
preocupación y ansiedad generas.
Son nuestros pensamientos los que nos
hacen ser como somos. Nuestra actitud mental es el factor determinante de nuestro destino. El mayor problema que toda
persona enfrenta es la elección de los pensamientos acertados. Si somos capaces
de realizar correctamente esta elección, estamos en el camino que conduce a la
solución de nuestros problemas. Tú puedes cambiar la dirección y percepción que tienes de
tu "desdichada" vida, si le dedicas unos minutos al día a fijar la
atención y a agradecer todo lo que te ha dado.
Cuando tenemos pensamientos extremistas los psicólogos lo denominan: "tener pensamientos dicotómicos". Esto significa ver las cosas desde un punto de vista extremo, sin matices, con tendencia a la clasificación. Es una manera de pensar rígida con expresiones como: "no sirvo para nada","nunca me escuchas","siempre estás mintiendo","todo lo que digo te molesta" etc.
Pensar en términos de "jamás", "nunca", "todo", "siempre"... no es objetivo; genera que nos sintamos mal con nosotros mismos y puede llegar a ocasionar problemas con los demás. Colocar etiquetas y encasillar se percibe por parte de quien lo escucha, como una acusación o reproche molesto.
Por ejemplo; si le decimos a nuestra pareja: "nunca me escuchas", estamos dando rotundidad y generalizando una afirmación que en realidad es algo puntual u ocasional dentro de una circunstancia específica. Es mucho más acertado y "sano" decir: "a veces" o "en ocasiones" que "nunca" o "siempre".
A veces tendemos a realizar afirmaciones de este tipo sin ser conscientes de que las cosas no son ni negras ni blancas. Nada es absoluto, por tanto debemos desterrar de nuestro pensamiento términos extremos. Las personas no somos felices o tristes, cariñosas o ariscas, valientes o cobardes, inteligentes o torpes; sino que existe una gran gama de colores y tonalidades de un término a otro.
TODOS TENEMOS UN POCO DE TODO. SOMOS DEMASIADO COMPLEJOS PARA REDUCIRNOS A JUICIOS Y ETIQUETAS SIMPLISTAS
Por eso si eres de los/as que tiende a pensar de manera dicotómica, intenta pensar en términos de porcentaje; es decir, pregúntate: ¿en qué porcentaje esta persona es una persona triste? De esta manera puede que en un 80% del tiempo esa persona es una persona felíz y en un 20% se muestra triste. Lo que obtenemos es una respuesta más relativa, flexible y no encasilla a la persona. NO OLVIDES QUE LAS COSAS, LOS COMPORTAMIENTOS, LAS ACTITUDES Y LAS ACCIONES ADMITEN MATICES QUE LES QUITAN RIGIDEZ
Nuestra sociedad actual cada vez lleva un ritmo más frenético que nos empuja a vivir de manera más rápida y superficial. Nos exigimos demasiado, todo debe ser rápido y perfecto. Vamos dejándonos llevar por esa vorágine sin darnos cuenta hasta que dejamos de lado cosas tan importantes como dedicarnos tiempo a nosotros mismos. Esa exigencia impuesta por el sistema en que vivimos nos hace acumular tensión, agobios, preocupaciones y remordimientos por no lograr alcanzar tantos objetivos a veces, irreales e inalcanzables. Cargamos con una
mochila demasiado pesada sobre nuestros hombros hasta que nuestro cuerpo y
mente ya no pueden más y es necesario decir: Stop!!
Alcanzar nuestra paz interior es esencial. Por eso, de vez en
cuando es imprescindible relajarse, respirar profundo, hacer una pausa y
reorganizar nuestra escala de valores y prioridades para que todo tenga sentido
y forma en nuestra vida.
QUÉ
ES LA PAZ INTERIOR Y CÓMO PODEMOS LLEGAR A ELLA
La paz interior es una
sensación de bienestar, intangible pero
muy real ya que nos llena de una profunda serenidad y tranquilidad. Alcanzar la
paz interior supone principalmente liberarnos de los miedos, prejuicios y emociones que nos
desbordan y habitan en nuestro interior. Pero también significa
tener plena consciencia de la vida y sentir la presencia y conexión de nosotros
mismos con el Universo.
La paz interior es una
sensación de calma en la que dejamos de pelear contra todos esos pensamientos y emociones negativas que
nos desequilibran. Pero ¡ojo!, eso no
significa que no existan sino que dejan de controlarnos y de causarnos daño.
Supone alejarnos emocionalmente y de pensamiento de todos los problemas y conflictos
diarios.
Seguro que pensarás: “eso es
imposible… alcanzar un estado de paz interior que me desconecte de todo no
puede ser… la vida tiene demasiada incertidumbre y demasiados reveses como para poder alcanzar el control emocional”
Sí. Es cierto, pero no es imposible. No podemos tener una percepción externa de
las cosas que nos ocurren, es decir, no debemos dejar que cualquier situación tenga el poder de incidir negativamente sobre nosotros
y hacernos perder la serenidad movidos como hojas al viento. Sin embargo, si tenemos
una percepción interna de las cosas que suceden en nuestra vida , es decir, si tenemos
la percepción de que somos nosotros y sólo nosotros los que tenemos el
control de nuestra vida y de lo que nos ocurre, podremos decidir qué guerras vale
la pena luchar. De esa manera tomamos las riendas de nuestra vida y podremos
aspirar a alcanzar la paz interior.
En resumen, la paz
interior no es algo que se encuentra a lo largo del camino, sino una decisión personal,
es algo que podemos desarrollar asumiendo nuestra responsabilidad y siendo conscientes
de aquellos comportamientos que nos
pueden dar serenidad. Elige la paz en todo momento.
PAUTAS PARA ALCANZAR LA PAZ INTERIOR
1. Reflexión diaria. Dedica tiempo a explorar tu interior. Busca un hueco todos
los días para dedicarte a ti. No se trata de que le des vueltas a tus problemas
sino de que practiques la meditación, que intentes reencontrar en tu interior
la paz y la serenidad que necesitas. Intenta durante esos momentos desconectar
de la negatividad (noticias, televisión, etc.) Se trata de que cada día, saldes
cuentas contigo mismo/a.
2. Simplifica y haz
prioridades en tu vida.A veces quisiéramos que el día tuviese más de 24 horas. Eso es
imposible pero podemos simplificar nuestra vida, de manera que aprovechemos
mejor cada minuto. Cada cierto tiempo, pregúntate si lo que estás haciendo realmente
es lo que te gusta o si estás perdiendo el tiempo inútilmente. En ese momento debemos
pensar en cómo simplificar nuestra vida de manera que podamos centrarnos en lo
que realmente nos importa y satisface.
3. Evita la crítica y practica la aceptación.Evita los juicios, prejuicios, etiquetas y críticas
negativas o comparaciones. Son el peor enemigo de nuestra paz interior. Por el
contrario, busca la empatía, el encuentro y el entendimiento. La crítica es de
mentes rígidas y cerradas. Eso no nos conviene, la paz interior se consigue con
la sintonía y armonía con el mundo.
4. Acepta los
pensamientos y emociones negativas. No podremos encontrar la serenidad si continuamos
batallando contra los pensamientos y emociones “negativas” o querer esconderlos
en lo más profundo de nuestra mente. Sí los aceptas, al vivenciarlo, perderán su influencia sobre
ti y lograrás deshacerte de su peso.
5. Aprende a soltar. A lo largo de nuestra vida vamos acumulando mucho
resentimientos y rencores. Estos sentimientos terminan haciéndonos daño y nos
mantienen atados de manera absurda al pasado.
6. Practica la
gratitud.No dejes que pase un
solo día sin sentirte agradecido por algo. Siempre hay algo a lo que dar
gracias, solo hay que aprender a valorar las cosas que damos por descontado,
como el simple hecho de vivir o de tener a nuestro lado a personas que nos aman
y a las que amamos. Cuando empezamos a ser conscientes de ello y a sentirnos agradecidos por lo que tenemos, en
vez de quejarnos por lo que no tenemos, reencontramos un nuevo equilibrio
interno.
7. Da sin esperar. Cada vez somos más individualista y egoístas. Damos esperando siempre
algo a cambio. Si queremos conseguir la paz interior debemos reencontrar el
placer en dar sin esperar sólo por la satisfacción propia de ayudar a los demás.
“La paz es un estado al cual es necesario llegar. La paz con nosotros mismos es la primera a realizar. Mientras no conozcamos este estado, no podemos conocer la paz y mucho menos darla a otros. No podemos dejar a nadie tranquilo porque la guerra sucede en nuestro interior.” (Alejandro Jodorowsky)